La palabra de la semana: La palabra italiana fascismo deriva del italiano fascio que significa “grupo”, tomada del latín que significaba “haz de leña”, pero ya empezó a usarse con el sentido de organización política a finales del siglo XIX. Los funcionarios romanos usaban el fascis para azotar a los culpables de algún delito, pero el instrumento de tortura acabó por convertirse en símbolo de autoridad: un haz de palos de abedul u olmo (símbolo de autoridad) alrededor de un hacha (símbolo de la vida y la muerte), atados con tiras rojizas de cuero. El dictador italiano y fundador del fascismo, Benito Mussolini (1883-1945), adoptó el fascio como símbolo de su partido y formó los grupos fasci de combatimento, que dieron su nombre a la organización. A partir de ese momento, sus partidarios fueron llamados fascisti es decir, “fascistas”. En 1919 ya se conoce como fascismo al movimiento político y al régimen totalitario italiano, inspirador del nazismo italiano y de la dictadura franquista. Se basa en la exacerbación de los prejuicios raciales, en la exaltación de los valores considerados como propios y en el patriotismo y el bien común del grupo por encima del bienestar del individuo. El nombre de este ominoso movimiento se extendió por Europa y dio lugar al español fascista, al portugués fascista, al francés fasciste, al inglés fascist y al alemán Faschist. Por si acaso, recordemos que la Segunda Guerra Mundial costó 34 millones de vidas y que sus efectos colaterales” aún perduran. El movimiento de “seguir la zanahoria y el palo”.
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