Persona
Frase-cita de la semana:
“El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente“
(Fernando Pessoa)
La palabra de la semana: PERSONA. Este vocablo se aplica a todo individuo de la especie humana.
El origen más remoto de la palabra persona es el griego prósopon ‘aspecto’, de donde pasó al etrusco phersu, con el significado de ‘ahí’. A partir de esa voz, los latinos denominaron persona a las máscaras usadas en el teatro por los actores y también a los propios personajes teatrales representados.
Persona es, pues, pariente lejano de palabras de origen griego originadas en prósopon y sus derivados, tales como prosopografía (la descripción del exterior de una persona o de un animal) y prosopopeya (una figura retórica que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, o a los seres irracionales las del hombre, aunque coloquialmente se dice para mostrar afectación y pompa: Gasta mucha prosopopeya).
El vocablo latino se conservó en el portugués PESSOA, en el gallego persoa, en el italiano y el catalán persona, en el inglés person y también, aunque con otro significado, en el francés personne que significa ‘nadie’.
El fragmento de la semana: “No había hecho más que bañarse en una limpia laguna y permitir que una hermosa desconocida le acariciara dulcemente para acabar tumbándole de espaldas para enseñarle secretos portentosos que jamás hubiera imaginado siquiera que existiesen (…) pero allí estaba ahora el vizconde sentado junto a sus armas y sus perros; estudiando el terreno con sus ojos de hielo, atento a cada detalle, y buscando la forma de conseguir acorralarle contra un abismo para lanzarle encima una feroces bestias que le destrozarían de inmediato a dentelladas”. (Alberto Vázquez-Figueroa: “Cienfuegos”)
Como curiosidad: el apellido Cienfuegos
Apellido muy antiguo, originado en Asturias desde donde se extendió por toda la península y pasó a América Latina, donde hallamos localidades con este nombre o derivados. Existen títulos nobiliarios con Cienfuegos y un histórico y célebre revolucionario cubano se apellida así: su nombre es Camilo, muerto en 1959 e hijo de anarquistas españoles.
Cienfuegos es también el nombre de una serie de siete libros: “Cienfuegos” (1987); “Caribes” (1990); “Azabache” (1991); “Montenegro” (1992); “Brazofuerte” (1993); “Xaraguá” (1993); “Tierra de Bisontes” (2006) escritos por Alberto Vázquez Figueroa, uno de los novelistas más prolíficos de Europa que, además, es periodista e inventor (por ejemplo, de un sistema para potabilizar el agua de mar por presión que genera a la vez energía eléctrica que se está aplicando con éxito en Jordania y pronto estará en Almería).
Empezar por el final es una manera de comenzar. Esta es la segunda edición de “La fábrica de huesos”; la primera, de 1999, vendió sus dos mil ejemplares. Y al terminar la novela –en realidad, mucho antes de terminarla- comprendí el porqué. Por una vez le daré la razón a los números y además espero que llegue a la tercera edición.
Anécdota histórico-literaria para el día de hoy. Y es que nos vamos a remontar a los terribles años en los que el régimen nazi dominaba su país y una buena parte de Europa. Así, si hubiésemos de establecer una relación literaria entre este movimiento dictatorial y la literatura seguro que los asociaríamos a obras de corte mitológico, en el que se ensalzarían héroes arios y en el que, obviamente, revisaría la historia para menospreciar todo lo que tuviese tintes judíos. Además de ello, seguro que todos tenemos la imagen en nuestra cabeza de enormes piras incendiarias cuyo combustible eran libros elegidos por el regimen liderado por Adolf Hitler.
Pues con las fiestas de Bilbao como elemento contextualizador y determinante durante estos días, me levanto hoy, con un estado de cansancio y resaca acumulada, a la cita con los lectores de Narradores. Ayer no fui previsor y no preparé ningún texto para ahora, para esta mañana, para esta jornada, por lo que tengo que buscar ideas que me lleven a una entrada digna de los receptores de este espacio.
Dedicado a Puri Massa (apellido homónimo de “demasiado” en catalán y como la ciudad italiana)
Supongo que mucho de vosotros habréis visto la película “Solomon Kane”, estrenada en 1999, dirigida por Michael Basset e interpretada por Jemes Purefoy. La cinta narra las aventuras de Solomon Kane, un guerrero puritano del siglo XVII que tiene un oscuro pasado y se marca en la vida la meta de acabar con el mal en todas sus posibles formas.
Si me visitan las musas, que me pillen trabajando. O algo así. Sí, no hay nada mejor para alcanzar la inspiración que la fórmula trabajo, trabajo y trabajo. Pero nunca está de más contar con herramientas o apoyos que ayuden a fomentarla, que vengan a dar ese empujoncito que la gente que se dedica al noble arte de la escritura nunca echará de menos.
Hace unas semanas tuve el placer de compartir café y tertulia (elementos casi implícitos) con un autor que, poco a poco, se está abriendo paso en el complicado mercado editorial; evidentemente, buena parte de nuestra conversación giró en torno a la temática literaria y una de las conclusiones que extraje, derivada de la misma, es que, a día de hoy, apenas dos o tres escritores en España pueden vivir exclusivamente de su actividad.
Frase-cita de la semana: “Para mí escribir es un viaje, una odisea, un descubrimiento, porque nunca estoy seguro de lo que voy a encontrar”. Gabriel Fielding(1).
Los que tengáis más de treinta años (¿qué rápido pasa el tiempo, verdad?), quizá recordéis que en lo periódicos de nuestra niñez, solían incluir en las páginas de entretenimiento, tiras ce cómics, generalmente en blanco y negro, en las que nuestros héroes acababan con los malos, en entregas diarias o semanales.