La Justicia del Dragón
“…Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado el poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada…” (Apocalipsis VI, 4).
“…Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado el poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada…” (Apocalipsis VI, 4).
Era común que nos aventuráramos en grupo, porque todos sabíamos que era la única forma de dar fe al resto sobre las peripecias de nuestras expediciones. Aunque puedo asegurar (lo aseguro) que lo ocurrido aquel sábado siempre escapó a la capacidad de figuración de cualquiera de nosotros. Después del mediodía nos reunimos. Alguno propuso un par de alternativas a la empresa, pero el destino era el sabido por todos y, al cabo de unos minutos, también el aceptado.