EL Temor de un Hombre Sabio
Hace mucho tiempo (casi dos años), escribí en este mismo espacio, una crítica apasionada de un libro que acababa de leer y que me había entusiasmado: “El Nombre del Viento” de Patrick Rothfuss.
Quizá llevado por mi emoción, olvidé ponerle un pero a la novela. Hoy lo hago: el libro continúa. Es decir no tiene un final cerrado sino que nos deja con las ganas… y con la esperanza de que Rothfuss no tarde mucho en sacar la segunda parte.
La esperanza fue vana y la espera muy larga pero por fin salió a la luz “El Temor de un Hombre Sabio”, la segunda parte de la que sabemos hoy que es (o será) una trilogía.
En el “El Temor de un Hombre Sabio” amanece un nuevo día en la posada que regenta á más recuerdos que Kvothe. Un nuevo día que traerá más recuerdos que seguirán engrandeciendo la leyenda del hombre pelirrojo.
El libro se ha hecho esperar y en esencia no defrauda. Digo en esencia, porque sigue las mismas pautas narrativas que su predecesor y consigue meternos en la historia desde la primera página. Pero esta nueva entrega tiene 1196 páginas. Y digo pero conscientemente porque se hace muy larga.
No es que la historia aburra, ni mucho menos. Lo que pasa que para llegar a semejante azaña productiva el autor ha tenido que contarnos momentos superfluos, anécdotas triviales, y aventuras innecesarias. En fin que muchas, muchas páginas son prescindibles, innecesarias.
Con esto no quiero desanimar a nadie a leerlo, toso lo contrario, pienso que la historia merece la pena, sencillamente una novela admite lo que admite y a partir de su límite, corre el riesgo de convertirse en un culebrón narrativo.
Esperemos a la tercera entrega y confiemos.
En el año 2005, ediciones B a través de ZETA Ediciones, sacó para el mercado en castellano un libro que pasó sin pena ni gloria, por lo menos para mí, que no había oído hablar de él hasta hace unos pocos días que ha caído en mis manos. Se titula “EL Psicoanalista” y está escrito por John Katzenbach.
Además del fútbol, que en como todo buen país latino, somos aficionados, entendidos y en muchos casos fanáticos, por suerte en España también nos interesan otras cosas, entre ellas la historia. De ahí el gran número de revistas especializadas que sobreviven en estos aciagos tiempos.
Pese a mi platónica admiración por Marilyn Monroe, quizá, como muchos de sus admiradores, había visto en ella a esa rubia estupenda, superficial y divertida que con sus curvas mareantes y su sonrisa encandiló (y sigue encandilando) a millones de personas de todo el mundo.
Por suerte la Guerra Civil española, pcoco a poco, comienza a formar parte de esa nebulosa histórica que cada país tiene que padecer y por supuesto mantener presente, pero sabiendo que cada vez más pertenece a un pasado que fue y que nos hizo ser.
Con la caída de la Unión Soviética y por ende del grupo de países satélites que tenía alrededor y, por supuesto, de que el comunismo dejara de ser un peligro en la vieja Europa, desapareció lo que eufemísticamente se llamó la Guerra Fría. La caída del Muro de Berlín fue quizá el acontecimiento más significativo de ese largo proceso que se inició tras el fin de la II Guerra Mundial.
Iba a empezar este artículo diciendo que aprovechaba la ocasión de que Kent Follet estaba de moda por la adaptación a la pequeña pantalla de su novela “Los Pilares de la Tierra”, para hablar de su nuevo libro, pero creo que el escritor Galés nunca ha pasado de moda.
Supongo que la mayoría de vosotros conocéis la historia de Yuri Zhivago, el médico protagonista de “Doctor Zhivago” la novela de Boris Paternak que le catapultó a la fama en el año 1957 y permitió que su autor ganara el premio Nobel en 1958.