Viaje a Nueva York en un PC
Érase una vez una chica llamada Lula. Su nombre, como casi todo en ella, había sido minuciosamente pensado y sometido a consenso por sus progenitores. Su vida, al igual que ella misma, no era nada corriente.
Érase una vez una chica llamada Lula. Su nombre, como casi todo en ella, había sido minuciosamente pensado y sometido a consenso por sus progenitores. Su vida, al igual que ella misma, no era nada corriente.
En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Un fuerte chasquido, ¡zas!, y luego, el silencio.
Aquel día los partes meteorológicos anunciaban fuertes tormentas y vientos huracanados. Pero la voluntad del abuelo estaba por encima de cualquier “fuerza ocho”. Ningún atisbo de duda en nuestras caras al izar la mayor. Nuestro objetivo: devolver al mar lo que era suyo.