El Del Taladro
Gerardo era un manitas, eso ya lo sabíamos todos, y además, siempre decía “estoy de acuerdo”. Después de oír decirlo cien veces, era inaguantable, y su amigo Luis Soler le dijo un día que era un empalagoso “Si-Si”. Gerardo le miró sorprendido y respondió “creo que tienes razón”.
Pero ninguno de sus amigos podía sospechar que detrás de la afabilidad de Gerardo se escondía algo muy siniestro. Y yo, como su psiquiatra dejo la constancia en este informe, en caso de que me ocurra algo.


