El Último Eslabón

Acompañado por Marisa, su actual pareja, Felipe se dirige por carretera desde Sevilla, donde han pasado unos días de vacaciones con la familia de ella, hacia “Llerena”, un bonito pueblo de la baja Extremadura, de donde era originario.
El trayecto que debía cubrir lo hacía como un autómata, como si fuese él mismo una pieza más del engranaje mecánico que tenía entre sus manos. Con la vista perdida en el asfalto, sin percatarse siquiera de los demás vehículos que, en sentido contrario, se le cruzaban, repasaba incesantemente sensaciones y vivencias que, en determinadas etapas de su vida, habían supuesto la principal razón de su existencia.


