La Sirenita
Están quietos, muy quietos y juntos, desde hace mucho tiempo. Detrás de ellos -aunque no lo miran- un navío extraordinario ha aparecido -no saben cuándo- en el horizonte. Otros -no saben quiénes- traen sus sueños.
El sol se hunde dubitativo entre las neblinas grises de oriente y aparta los velos del alba la noche. En la oscuridad sube la marea minuciosa y empieza a recuperar la roca eterna y todavía húmeda. De repente, el mar monta en cólera -quién sabe qué atentas brisas- y la pródiga espuma de su azote se concentra y alza un instante sobre la pareja de amantes que ha venido a sentarse a la orilla del mundo a lamentar su destino.
