El Jugete
A las 3 de la tarde del 24 de diciembre del 19, el sol duerme aletargado sobre los sembríos de Matara. Sentada en un banquito junto a la puerta de su casa, doña Marcelina hila copos de lana en su viejo huso. Frente a ella, su pequeño nieto Manuel juega con su perro “pichicho”, su único amigo en la periferia del pueblo. De pronto:
- Patacán, patacán, patacán… – llega su vecino Cipriano Aldave, cabalgando un brioso alazán.

