Editorial Narradores

Santo y Seña: Lisístrata

5-marzo-2011Patricia Martí

Lisís­trata es una come­dia griega que se repre­sentó por pri­mera vez en el año 411 a. C., escrita por Aris­tó­fa­nes, en la cual, pre­ten­día hacer un lla­ma­miento a la paz tras veinte años de gue­rra. Es por ello que, en muchas oca­sio­nes ha sido con­si­de­rada una obra paci­fista, y ha sido repre­sen­tada con el obje­tivo de hacer un lla­ma­miento a la paz.

La obra con­tiene un argu­mento muy ori­gi­nal, ya que una matrona de su hogar, Lisís­trata, harta de una gue­rra inter­mi­na­ble, decide lle­var a cabo una empresa para con­se­guir la paz, junto a un grupo de muje­res. Tal empresa con­siste en que todas las muje­res de Gre­cia, sean de Ate­nas o de Esparta, o de cual­quier otro lugar, no man­ten­gan rela­cio­nes sexua­les con sus mari­dos, hasta que éstos fir­men un tra­tado de paz y pon­gan fin a la gue­rra. A par­tir de ahí se gene­ran un gran número de situa­cio­nes que pro­voca la risa del espec­ta­dor; pero no hay que olvi­dar el men­saje y la crí­tica social que existe de fondo, y que vere­mos a continuación.

La obra de Lisís­trata, para poder enten­derla, la tene­mos que encua­drar en su con­texto his­tó­rico, la gue­rra del Pelo­po­neso (431–404 a. C.), con­flicto mili­tar que enfrentó a la Liga de Delos, enca­be­zada por Ate­nas; y a la Liga del Pelo­po­neso, enca­be­zada por Esparta. En año en el que se estrenó la come­dia, Ate­nas se encon­traba muy des­gas­tada junto a una deca­den­cia tanto eco­nó­mica, polí­tica y social. De ahí que a tra­vés de su obra, Aris­tó­fa­nes insista en una bús­queda de la paz, tras más de 20 años de gue­rra; junto a una serie de crí­ti­cas, como por ejem­plo al sis­tema polí­tico ate­niense que no es capaz de hallar una solu­ción por su irres­pon­sa­bi­li­dad; o una deca­den­cia moral de la sociedad.

Den­tro de la obra, se bara­jan diver­sos temas que hay que ana­li­zar, por­que son muy interesantes:

– La situa­ción de la mujer en la Anti­gua Gre­cia era muy dura, por­que vivían bajo la som­bra del varón, sin tener voz ni voto, ni dere­cho a nada, a pesar de ser la admi­nis­tra­dora del hogar, como se nos per­mite ver. Pero en su obra, Aris­tó­fa­nes le per­mite a la mujer tomar con­cien­cia de sí misma y tomar el poder, ya que los hom­bres no es capaz de hacerlo.

– La idea pan­he­lé­nica que gira en torno a la obra por que­rer poner fin a una gue­rra entre ciu­da­des grie­gas, y como todos son igua­les a pesar de tener dife­ren­cias cul­tu­ra­les o fol­kló­ri­cas; ya que se mues­tran los pun­tos de con­cor­dan­cia entre todos los hombres.

– Las con­se­cuen­cias de la gue­rra a nivel social, con la pér­dida de vidas huma­nas, pero tam­bién a nivel per­so­nal, por­que los cam­pe­si­nos no pue­den labrar sus cam­pos, como así se lamen­tan, lo que hace que la eco­no­mía se resienta.

La obra ha tenido una gran rele­van­cia en la lite­ra­tura: el tema de la paz, el papel de la mujer, la idea pan­he­lé­nica que se puede extra­po­lar a otras situa­cio­nes, y la idea de ese mundo al revés, per­mite a los auto­res expre­sar ideas para pedir un cam­bio de la socie­dad en la que vivían. De ahí que tuviera una gran influen­cia en la lite­ra­tura pos­te­rior, como por ejem­plo durante los siglo XIV-XV, donde se comen­zaba a tra­tar el tema de la sexua­li­dad de una forma abierta como en Lisís­trata, un ejem­plo de ello lo vemos en la obra de Joa­not Mar­to­rell, Tirant lo Blanch. Pero este tema del mundo al revés se ve refle­jado tiempo des­pués, en el siglo XX, cuando Apo­lli­naire, en su obra Las tetas de Tire­sias, donde el hom­bre asume el papel feme­nino y la mujer el rol mas­cu­lino; todo ello debido a la ausen­cia de hom­bres, que había falle­cido como con­se­cuen­cia de la Gran Gue­rra y no había per­so­nal para las fábri­cas, de ahí que la mujer fuera la que iba a tra­ba­jar y lle­vaba el sala­rio al hogar; y tras esta obra se puede obser­var una crí­tica a las con­se­cuen­cias de una gue­rra cruenta, y a un gobierno que no era capaz de asu­mir las con­se­cuen­cias de la misma.

Como hemos podido obser­var se tra­tan temas intem­po­ra­les, que se puede extra­po­lar a la socie­dad actual, que sigue pla­gada de con­flic­tos, de machismo y miso­gi­nia. Lo cierto es que los grie­gos tra­ta­ron todos los géne­ros lite­ra­rios, y una gran can­ti­dad de temas y con­flic­tos que en la actua­li­dad nos siguen afec­tando, en mayor o menor medida, pero que, a pesar de los siglos, siguen vigen­tes en la socie­dad, y es por ello que nos pode­mos ver refle­ja­dos en las obras clá­si­cas de la lite­ra­tura universal.



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