Unicornio
25-febrero-2011Llum Saumell Pascual
La Palabra de la Semana
Las frase-citas de la semana: “El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en finalizarse.”; “No es oro todo lo que reluce, ni todo lo que anda errante está perdido.” (Tolkien)
La palabrita de la semana es un animal mitológico con cuerpo de caballo y con un único cuerno puntiagudo sobre la frente, el unicornio. Se trata de un ser mágico que aparece en distintas culturas como en la civilización mesopotámica, en Grecia, en la India y en algunos antiquísimos mitos o cuentos chinos. Es difícil saber dónde nació y quién “se lo cogió a quién” aunque al castellano llegó con los griegos ya que la descripción más antigua en la literatura griega data del siglo V a. de C. cuando el historiador Ctesios describió un “asno salvaje de la India, del tamaño de un caballo, con cabeza color púrpura y un único cuerno rojo sobre la frente”. Es muy posible que describiera a un rinoceronte y, de hecho, el diccionario de la RAE indica “unicornio” como sinónimo de rinoceronte. Siempre se ha considerado que el cuerno del unicornio tiene propiedades mágicas y curativas de manera que los que bebían agua en este cuerno se curaban de sus problemas del estómago, de epilepsia y envenenamientos. En la iconografía medieval, el unicornio representa la pujanza y la pureza y tiene barba de chivo. En las leyendas del medievo el unicornio era capaz de derrotar a un elefante. También existieron leyendas vikingas protagonizadas por unicornios, pues los pueblos nórdicos eran grandes amantes –y comerciantes– de cuernos (especialmente de narval, un cetáceo con grandes colmillos), a los que atribuían grandes propiedades médicas.
Recientemente (en el 2008) se descubrieron en el parque natural de Prato (la Toscana, Italia) los restos de un corzo con un solo cuerno en el centro, peculiaridad que es posible que se haya producido más veces a lo largo de la historia.
En francés antiguo, se conoció como unicorne, pero más tarde, bajo influencia del vocablo italiano licorno —formado por la aglutinación del artículo l’ y de la palabra unicornio— adquirió la forma licorne. Los griegos lo llamaron monokeros —formada con monos (uno) y keros (cuerno)— palabra que pasó al latín como monóceros, hasta que Plinio optó por unicornis.
SILVIO RODRÍGUEZ perdió un “unicornio azul”: http://www.youtube.com/watch?v=a81AGfl0JOY
Resolviendo dudas: Alfonso pregunta si existe la palabra “incuspido” o parecido porque un amigo frecuentemente usa esta expresión. En los diccionarios de la RAE y de sinónimos lo más parecido hallado es “cúspide” e “in cúspide”, “en la cumbre o en la cima”. Es posible que en algunas zonas de la península se use esta expresión, pero también es probable que sea de uso muy familiar o entre amigos, un “invento” de alguien que ha hecho algo de fortuna. Tal vez dentro de unos años se admita en la Academia de la Lengua y sea un neologismo. Otra teoría –con tantas posibilidades de que sea cierta o falsa como lo anteriormente dicho– es que se utilice “por contagio” del portugués o de la lengua galega pues “cuspido” se dice de la persona que tiene exacto parecido con otra, como por ejemplo, “é cuspido a cara do seu pai: “la cara es clavada a la de su padre”, más o menos. En gallego portugués aparece el verbo “cuspir” (escupir) y por tanto “cuspido” sería “escupido” y también se usa como “encarnecido, insultado, vejado”. No sé si os ayudo o si os genero más dudas, pero en cualquier caso, con algo de demora, os respondo lo mejor que sé. Es interesante lo de “inventarse palabros”: seguro que sabéis más y sería interesante que dejarais algunos en los comentarios. Por ejemplo, un amigo usaba “sonriendemente” cuando se refería a alguien que “sonreía constantemente por estar locamente enamorado” mientras que, por un error involuntario, varias generaciones de una familia llamaban, conciente y alevosamente, “susuki” al “jacuzzi”.
El fragmentito de la semana:
“…como si no quisiera admitir que –pese a los nubarrones que, entre dos rascacielos, se aproximan – vale la pena vivir, cantar en la ducha, ayudar a abrir la puerta del ascensor a una mujer que regresa del supermercado cargada de bolsas, olernos los dedos antes y después de, dar conversación a los taxistas, entrar en una tienda y probarnos ropa que no podemos pagar, y escribir, aunque sea en una novela que se muere, aunque sea en una lengua moribunda.“
SERGI PÀMIES: “Cobertura”
