Verde
La Palabra de la Semana
La frase-cita de la semana: “Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma.” Anaïs Nin.
La palabra de la semana: Verde deriva el adjetivo latino viridis con el sentido de “vigoroso, joven, lleno de fuerza”, para referirse muy especialmente a las plantas y árboles llenos de savia. Son numerosos los derivados directos de viridis, desde el verdín que se forma en los objetos de cobre hasta las verduras y los verduleros que las venden, pasando por el verbo reverdecer y palabras aparentemente más distantes, como vergel (del latín viridarium, “arboleda”) y, curiosísimo, verdugo pues originariamente era una rama verde que se usaba para azotar, para castigar, y del instrumento pasó nombrar a la persona que lo usaba.
Parecido origen tiene también el latín virga (rama, vara), de donde derivan tanto el nombre de verga que damos al miembro viril (registrado ya por el siglo VI) como el nombre de verja que damos al enrejado que sirve de puerta, ventana o cerca.
Otras palabras latinas que algunos etimólogos relacionan con el mismo vir de viridis son viril (lleno de fuerza) y virgo, virginis (muchacha, doncella que no mantenido relaciones sexuales) es decir: virgen. Como adjetivo se aplica actualmente también a varones y nombramos el “aceite virgen” como el más puro y menos manipulado o “la selva virgen” por aquella que no ha sido aún arrasada por los humanos. De ahí vendrían virtud y el nombre Virginia.
El sentido original del viridis latino, que expresaba relación con el vigor, la fuerza y la juventud se conserva en nuestra expresión viejo verde, que explicaba así Covarrubias en 1611: «estarse uno verde, no dexar la loçanía de moço aviendo entrado en edad».
Respondiendo dudas: Para Josean: “Esperar amb candeletes” es una frase hecha o dicho catalán que significa “esperar algo o a alguien con impaciencia, ilusión, anhelo, ansia, cierta inquietud o expectativa. Suele decirse en positivo y su origen es incierto pues “candeletes” son pequeñas candelas. Parece que antiguamente se usaban para fijar la duración de distintos acontecimientos como para indicar el tiempo que tenían los reos para defenderse en un juicio, que era el tiempo que tardaba en quemarse la vela. También se encendían candelas para esperar a un séquito (procesiones, desfiles) y en muchos lugares se encendían velas para esperar a los Reyes Magos con mucha ilusión. Otro posible origen estaría en el reparto de candelas bendecidas a los niños el Día de la Virgen de la Candelera (Candelaria).
Llegó otra duda (mantenemos el anonimato): ¿existe la palabra dasofalación? Pues si: es el nombre científico que se les da a mantener relaciones sexuales (una, dos o varias personas) en un bosque o similar (rodeados de verde) y ya puestos os diré que la lavacultofilia es la afición (u obsesión) a mirar mujeres en bañador, el pigmalionismo es la tendencia a excitarse viendo estatuas y la intronudia es la conducta de las mujeres que se fingen enfermas para desnudarse ante el médico.
El fragmentito de la semana: “El Encuentro” de Yuri Tabak
Como si fuéramos cuerpos estelares,
deambulamos
y sin buscarnos, nos cruzamos
en caminos de estelas y silencios.
(…) Y descubrimos miradas, que no son nuestros ojos
y percibimos sensaciones que no es nuestra piel.
Y humedecimos nuestros labios con besos,
que están más allá de nuestras bocas.
Y creamos el silencio,
construimos el murmullo
y nos sentimos plenos
contactados en el abrazo.
(…) y vuelan las palabras al viento
para rescatar esa inefable manera
de estar en el lugar por donde pasa la vida.”
