“¡Atrévete a pensar!”. “Sapere Aude”
5-febrero-2011Patricia Martí
Literatura e Historia son dos ramas que van unidas, necesitan esa fusión para complementarse, apoyarse y poder comprender muchos hechos; por ello, es muy importante poder contextualizar de forma histórica las obras, para poder captar su mensaje interno, que en muchas ocasiones debido a la situación política, no es posible escribir con libertad. Como así le ocurrió a Thomas Mann y su novela corta ‘Mario y el Mago’.
Thomas Mann (1875–1955), fue un escritor alemán que a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial tuvo que huir de su tierra para acabar fijando su residencia en Estados Unidos. Su carrera literaria es muy amplia, destacan numerosas obras, todas ellas ligadas a su vida, como por ejemplo ‘La montaña mágica’ (1924), en la que muestra su evolución hacia los valores democráticos tras una ferviente defensa de los nacionalismos durante la Gran Guerra; ‘Muerte en Venecia’ (1911), la cual es un alegato hacia la homosexualidad, contra la que él mismo tuvo que luchar como se supo tras su muerte. La obra que nosotros tratamos fue escrita en 1930; tras recibir el Premio Nobel en 1929; y queda muy patente en ella, el aire enrarecido de la época.
Mann es considerado uno de los escritores europeos que mejor supo plasmar, desde una perspectiva objetiva, los profundos cambios que se estaban sucediendo en Alemania y en Europa. Tras la Primera Guerra Mundial, Europa quedó destrozada, miles de jóvenes habían muerto en una lucha interna sin sentido, y las consecuencias sociales y económicas eran cuantiosas. Y este caldo de cultivo fue el que generó el surgimiento de los nuevos nacionalismos que invadieron al continente durante este periodo.
En el terreno cultural también se vivieron cambios en todos los sentidos, ya que después de un tiempo de crisis la sociedad se regeneró y buscó nuevos campos. Como fue el caso del movimiento artístico surgido en estos momentos, la Nueva Objetividad; surgida en Alemania durante la segunda década del siglo XX, y que perduró hasta 1933. La principal característica del movimiento es recuperar la esencia de Expresionismo inicial, pero con un marcado carácter crítico, es decir, pretendían plasmar la vida cotidiana de la manera más objetiva posible.
Todo ello queda reflejado en la obra de Thomas Mann, ‘Mario y el Mago’. El argumento de la obra consiste en el relato de un hombre que pasa sus vacaciones de verano, junto a su familia en Torre di Verene. Una vez instalados en el hotel, el padre nos va narrando como, bajo la excusa de acontecimientos cotidianos, son expulsados del hotel por una epidemia de tosferina inexistente, la falsa moral de las personas… Pero la familia no decae en sus vacaciones y deciden acudir a un espectáculo de magia ofrecido por el mago Cipolla en el pueblo y al que asiste la gran mayoría del mismo. El espectáculo que prometía ser ameno y divertido, acaba siendo horrible, porque todos los espectadores con los diferentes participantes, terminan por ser marionetas en manos del mago, que hace con ellos lo que quiere, ya que están sometidos a su voluntad. El final de la obra es trágico, como se palpa desde un principio, pero a la vez es liberador, porque se puede volver a respirar.
Tras este breve argumento, en el cual invito al lector a la lectura de dicha novela, me gustaría reflejar cuáles son las principales críticas que se pueden extraer de la misma, como por ejemplo, a las diferentes clases sociales tan palpable en estos momentos y que aparece reflejado, no sólo en esta obra, si no en la gran mayoría de las novelas de Mann. La burguesía, que desde hace tiempo ha comenzado a alcanzar cotas de poder, en contra de una nobleza anticuada y obsoleta, que no acepta los cambios en los que se está adentrando la sociedad del momento, con unos movimientos políticos y sociales, a favor de una burguesía comercial poderosa, y un proletariado masivo.
También podemos ver reflejada esa falsa moral, de esta sociedad, sumida en unos nacionalismos absorbentes; los cuales dicen unas cosas, pero actúan de forma muy diferente, poniendo el grito en el cielo, ante hechos tan nimios; y en cambio ante otros mucho más graves giran la cabeza hacia otro lado.
Otra crítica a considerar es la del mago Cipolla, cuyo nombre en español es Cebolla; a pesar de tener un nombre ridículo, con poco renombre y vulgar, no quita para que el hombre tenga una fuerza y un carisma, como se refleja en toda la obra. Porque hay que señalar que Cipolla, a pesar de tener un aspecto desaliñado y desagradable, a consecuencia de su joroba o su cojera, tiene una seriedad, una dignidad, una elegancia y un dominio que le hacen un ser enigmático y con una fuerza que somete a las personas a su voluntad a través de diferentes trucos, ya sean juegos de naipes, juegos de prestidigitación o con hipnosis.
Con todo ello, podemos observar que el objetivo de la actuación es la imposición, la privación suspensión de la voluntad, a pesar de estar en una actuación donde continúa el público, y con una retórica donde predominaba el circunloquio, el cual hace más difícil la comprensión de las palabras.
En la obra, se hace referencia a como las personas son meros títeres en manos, en este caso de Cipolla, ya que no son dueños de su voluntad, sino que él los manipula a su antojo; y lo que en un principio debía de ser una función divertida, deja de serlo cuando, en palabras del propio narrador, vemos como amigos suyos comienzan a sufrir los ardides de este personaje.
Desde mi punto de vista se puede observar una crítica, no a Mussolini, como se ha pensado siempre, y el mismo Mann desmintió en más de una ocasión, sino a los regímenes Totalitarios que invadían a Europa en estos momentos. Recordemos que la obra fue escrita en 1930, y en 1933 Hitler llegó al poder, por lo que en Alemania, los aires fascistas eran muy notables. Mussolini está ya en el poder; en Rusia está vigente desde 1917 un Marxismo radical; y en España, desde el siglo XIX se vive un ambiente de lucha interna y silenciosa entre dos posturas muy diferentes. Lo que critica Mann es el exacerbado nacionalismo de estos regímenes, el lenguaje rebuscado giros de palabras, la falsa moral que venden, con un clima de bienestar, el placebo de felicidad, de paz y de tranquilidad que se le suministra a una población fácilmente manejable; cuando en realidad viven bajo la voluntad de otras personas, privadas de libertad, ya que se dejan llevar por unos ideales que seguramente no creen en ellos pero no se pueden negar a ello. Porque, a pesar de no querer hacer algo, no pueden vivir en eterna lucha con todo el mundo, y acaban cediendo por una presión psicológica, es decir, por mímesis, te dejas llevar por lo que hacen todos.
Este es el mensaje que debió de querer transmitir Mann en su obra, no de una forma directa, pero sí de manera que invita al lector a reflexionar por sí mismo, así de esta forma poder comprender lo que significa un régimen totalitario, y poder entender parte de nuestra Historia a través de la Literatura.
Por último, a raíz del mensaje que transmite la obra me gustaría destacar una frase que dijo Kant: “¡Atrévete a pensar!”, “Sapere Aude”. Es decir, piensa por ti mismo y no te dejes llevar por los demás, no te mimetices con el ambiente, sé tú mismo siempre.
