A Aventura / Aventura

A Aventura
“Nós todos e esta vontade, quase certeza de que seremos ainda nós”
Sabia que se haviam lançado naquele projecto com a vertigem de uma decisão, que se toma com a seriedade de uma expedição científica, que se pode organizar com a facilidade e a vontade que os anos mais novos parecem fazer com a precisão que o tempo vem colocar em causa. Velhas civilizações pareciam poder estar perdidas algures no pinhal mais próximo, escondidas dos olhares de quem procura lenha, e não tem tempo para voltar a acreditar em sonhos.
Por isso, no seu íntimo, sabia que o seu grupo, todo ele, avançaria sem receio, com a energia necessária para palmilhar uma tarde inteira, e fazer dela uma busca de algo que provasse aos olhos dos mais velhos quão séria toda aquela grande aventura podia ser.
A reunião que antecedia tamanha proeza, ensaiada mil vezes nas tardes das férias grandes, previa todas as incidências que pudessem tomar lugar na tarde, que se tornaria em meses, como todas as expedições que viam na televisão nas tardes de domingo. Os mantimentos para tal ousadia, eram debatidos porque as mães acabavam por ter conhecimento destas movimentações, quase secretas, e apareciam sempre com uma sandes de queijo, uns rissóis, uma fatia de bolo, sumo de laranja e fruta.
E partiam rumo ao desconhecido que ainda pudesse haver no pinhal, que ficava a um quilómetro de casa, e sabiam-no diferente de todas aquelas vezes em que seguiam o mesmo caminho, com propósitos mais laborais em companhia dos mais velhos.
E a magia encontrava-se assim que penetravam nos primeiros metros de pinheiros, quando uma pedra com uma configuração engraçada trazia a lume a problemática de uma qualquer civilização que, achavam, estariam prestes a vislumbrar; e as mais rebuscadas teorias, enchiam aquele inicio de tarde, que continuava até ao culminar de uma opinião que o grupo aceitasse, com a unanimidade que só se consegue naqueles anos em que tudo é descoberta.
Sabiam que estariam juntos para sempre, tal como em igual proporção, não podiam conceber um tempo em que não houvesse tempo para de novo se poderem juntar e redescobrir cada uma daquelas tardes. Naquela altura tinha a perfeita noção do bem que sabe ter aqueles amigos que sabemos, e cada um deles tinha a certeza, não vão falhar, em momento algum, quando por exemplo precisarmos de partir em busca de uma qualquer caça ao tesouro e tornar fantástica uma das longas tardes de férias grandes.
Engraçado, como aquelas duas palavras, férias grandes, não mais teriam o mesmo significado, nos anos seguintes, não porque os meses não fossem os mesmos, mas talvez porque houvesse nessas férias que passávamos juntos a medida que se pode dar aquelas coisas que nunca nos cansamos de fazer. E inventávamos expedições, resgatávamos pedaços de passado, desconhecendo que se alguma vez o tivéssemos guardado nas mãos, jamais o trataríamos com maior enlevo do que as nossas mãos trataram aquelas descobertas.
Hoje vejo um aglomerado de pedras que talvez em mil anos alguém questionasse enquanto construção humana, possivelmente atribuindo-lhe um significado maior do que alguma vez teve realmente. Para nós foi exactamente do tamanho dos nossos sonhos.
Hoje só consigo ver as pedras, custa-me encontrar o que sonhámos. Lembro-me da cara de cada um deles naquela tarde em que escavámos o quintal em busca da pré-história, de artefactos romanos ou de moedas pré colombianas, como se tivesse existido por aqui um antes e um depois da passagem do navegador. Tudo nos era permitido.
Ainda os oiço a rir e quase consigo ver o local onde também nós soubemos esconder o nosso tesouro. Voltei hoje, lá onde os mapas eram sempre verdadeiros e os piratas tinham tudo a ver com a parte romântica da vida e nada a ver com qualquer fraude bancária feita à distância por computador.
Eu sei que o tesouro continua por ali, exactamente onde me encontro, hoje mais do que nunca sei da importância de não perdermos os nossos tesouros, ou a vontade de os ir procurar.
Um dia, muito antes dos passos dados hoje aqui terem dado o nome de regresso a este momento, sabíamos do nosso destino de heróis. Sabíamos muito bem o que procurar, e o curioso é que não sabendo onde, procurávamos em todos os locais.
Quando eu me tentasse lembrar da ultima tarde de brincadeira haveria de ter a mesma dificuldade em encontrá-la, como se ela fosse também e por si, uma parte do nosso tesouro.
Aventura
“Tenemos de todo, y esto, casi seguro que tenemos nosotros”
Sabía que había dado a conocer que el proyecto con vértigo de una decisión que se toma con la seriedad de una expedición la ciencia, que se puede organizar con facilidad y que se años más jóvenes parecen hacerlo con la precisión que llegue ese momento en cuestión. Los cultivos viejos parecen haberse perdido en algún lugar del bosque de pinos cerca de ti, oculto a los ojos de los que para la leña, y no tienen tiempo para volver a creer en los sueños.
Por lo tanto, en su corazón, sabía que su grupo, todos de la misma, haría avanzar sin miedo, con la energía necesaria para caminar por una tarde conjunto, y hacer una búsqueda de algo que demostrar a los ojos de mayor gravedad de toda esta gran aventura que podría ser.
La reunión que precedió a tal hazaña, probado miles de veces en tardes de vacaciones de verano, siempre que todos los incidentes que puedan tendrá lugar en la tarde, que se convertiría en meses, y todos expediciones que vieron en televisión el domingo por la tarde. El suministros para semejante audacia, se discutieron porque las madres en última instancia, tener conocimiento de estos movimientos, casi secreto, y siempre aparece con un bocadillo de queso, algunas empanadas, una rebanada de pastel, jugo de naranja y la fruta.
Y viajó a lo desconocido que aún podría estar en de pino, que estaba a un kilómetro de su casa, y sabía que diferentes todos esos momentos que siguieron el mismo camino, con el Eso es más trabajo en la empresa de los ancianos. Y la magia
Fue así que penetraron en los primeros metros pinos, una piedra con un entorno divertido sacó a la luz la cuestión de cualquier civilización que pensaba que estaría dispuesto a brillar, y la más elaborada teorías, que llena la tarde, que continuó hasta la culminación de la creencia de que el grupo aceptó por unanimidad que sólo se puede lograr en esos años cuando se descubrió todo.
Ellos sabían que iban a estar juntos para siempre, como en el mismo proporción, no podía concebir un momento en que se tiempo para volver a ser capaz de reunirse y volver a descubrir cada uno de las tardes. En ese momento yo tenía la idea perfecta de lo bueno que sabe que los amigos que saben, y cada uno tenía ciertamente no fallar en cualquier momento en que tales tenemos que ir en busca de una caza del tesoro y de convertido en una de las tardes de gran largo de vacaciones de verano.
Divertido, ¿cómo estas dos palabras, grandes vacaciones, no más tienen el mismo significado en los años siguientes, no porque el meses, no eran los mismos, pero tal vez porque no eran esos de vacaciones que pasamos juntos, ya que pueden dar a los cosas que nunca se cansa de él. E inventó las expediciones, las piezas rescatables del pasado, sabiendo que si alguna vez se había mantenido en sus manos, nunca
tratarlos con mayor maravilla de nuestra manos repartidas
esas conclusiones.
Hoy veo un grupo de piedras que tal vez uno en mil años interrogado como construcción humana, posiblemente dándole un mayor sentido de lo que nunca había realmente. Para nosotros era exactamente el tamaño de nuestra sueños.
Hoy sólo puedo ver las piedras, me duele para encontrar lo que soñaba.
Recuerdo la cara de cada uno de ellos por la tarde en la que excavar el patio en busca de la pre-historia, los artefactos Monedas romanas o pre-veces precolombinas, como si no hubiera aquí un antes y un después de la aprobación del navegador. Todo estaba a nuestro alcance.
Todavía escucho la risa y casi puedo ver el lugar donde también se aprendido a esconder nuestros tesoros. Fui a día de hoy, allí donde los mapas fueron siempre es cierto y los piratas lo tenía todo que ver con la la vida romántica y nada que ver con un fraude bancario realizado a distancia por ordenador.
Sé que el tesoro está ahí, exactamente donde yo reunión, hoy más que nunca sabemos la importancia de no perder nuestros tesoros, o la voluntad de ir después.
Un día, mucho antes de que las medidas adoptadas a día de hoy han dado nombre a este momento, sabíamos que nuestro destino, héroes. Nosotros sabíamos muy bien qué buscar, y el curioso es que, saber dónde estábamos buscando en todas las localidades.
Cuando traté de recordar la última tarde de jugar tendría la misma dificultad en encontrarlo, como si ella y también fue en sí mismo una parte de nuestro tesoro.
