¡Indignaos!
De vez en cuando (es verdad que muy rara vez) aparece un nuevo fenómeno editorial que sin que lo esperara ni el autor ni el editor, se convierte en un verdadero torbellino de ventas. Esta vez ha ocurrido en Francia y no ha sido precisamente una novela la que ha desatado este cataclismo.
“Indignez vous! (¡Indignaos!)” es un pequeño libro, un panfleto político de treinta y dos (32) páginas de las que más o menos la mitad están dedicadas a la biografía de su autor: Stéphane Hessel, un anciano de noventa y dos (92) años cuya vida está llena de aventuras, hazañas y lucha por la libertad y la justicia. Sí, ya sé que parece la biografía de un héroe de película, pero es que Hessel, berlinés emigrado a Francia con solo siete (7) años, fue educado alrededor de los grandes pensadores de la época, por unos padres (escritor y pintora) inquietos y culturalmente activos.
Así conoció a Duchamp, Picasso o Sartre e incluso François Truffaut revivió la relación que tenían sus padres en la película “Jules et Jim”. Y como el nazismo estigmatizó la obra de las personas que él había conocido y las persiguió por su manera de pensar, se rebeló y entró en la resistencia; peleó contra los nazis; fue capturado por la GESTAPO y logró escapar de un campo de concentración; volvió a ser capturado y se volvió a escapar.
A partir de 1948 se hizo diplomático y participó en la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Con este currículum no es de extrañar que tenga todo el derecho del mundo a escribir un libro que se titula “¡Indignaos!”, que está dirigido a los jóvenes (pero sirve a los adultos), que está editado por una editorial pequeña y familiar llamada Indigéne, que cuesta solamente tres (3) euros, que hasta la fecha en Francia lleva cerca del millón de ejemplares vendidos y que se va a traducir a una veintena de idiomas.
Yo no he leído el libro pero me ha parecido importante hacerme eco del mismo porque promete ser algo grande en 2011. Y es que aunque su grito de guerra sea la indignación, aboga por las vías pacíficas para frenar los abusos de unos gobiernos atrapados por los poderes financieros; quiere que todos los jóvenes griten ¡no!, porque aunque no se estén jugando la vida como en su lucha contra el nazismo, si está en juego los valores que condicionarán su futuro y su libertad.
Esperemos que no tarde en llegar a nuestro país para poder leerlo aunque solo sea por curiosidad y por respeto a un hombre como Stéphane Hessel.
