“G” de Gemelo y de Guillotina
La Palabra de la Semana
La frase-cita de la semana: hoy latinajo. “omnia quae nunc vetustissima creduntur, nova fuere” es decir, “Todas las cosas que hoy consideramos muy viejas, en un tiempo fueron nuevas”. Tácito. Listos estos latinos.
La palabra de la semana: Los romanos aplicaban el adjetivo geminus, geminum a “algo doble”, “duplicado” o que existía “en número de dos”. Por ejemplo, el dios Jano bifronte - tenía dos caras- era también conocido como Geminus Janus. A partir de este adjetivo se formó el sustantivo plural que aludía a dos hermanos gemelos, a dos fetos de un mismo vientre (también se denominaban así a los testículos). En español gemellus evolucionó a gemelos para designar a dos hermanos nacidos del mismo parto y luego surgieron otros significados, como el pequeño pasador para cerrar el puño de una camisa o el doble anteojo que sirve para mirar a distancia. Llamamos gemelos también gastrocnemio, un músculo situado en la región posterior y superficial de la pierna De gemellus también se formó emellizo y, más tarde, mellizo. Y el signo del zodíaco, Geminis.
Respondiendo dudas no es verdad lo que se va diciendo por ahí, que el doctor Guillotin inventara la guillotina. Tampoco es cierto que fuera ejecutado mediante este dispositivo aunque en los años llamados del Terror que siguieron a la Toma de la Bastilla muchos franceses perdieron la vida decapitados por la guillotina de los revolucionarios, pero no se trataba de un método novedoso: un dispositivo parecido se había ensayado unos doscientos años antes en Italia, bajo el nombre de mannaia. La guillotina, tal como se utilizó durante la Revolución Francesa fue creada por los herreros Schmidt y Clairin y probada con unos carneritos antes de ser ofrecida a la recién creada Asamblea Nacional. Entonces… ¿Dónde está la conexión con Guillotin? Cuando éste propuso en los primeros días de la Revolución que todos los reos fueran ejecutados mediante el mismo método, desde un villano ladrón hasta la propia María Antonieta. La Asamblea Nacional aprobó la idea en 1792 y miles de cabezas rodaron desde entonces y durante varios años.
El fragmentito de la semana:
“Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió fue que se había caído de alguna manera en el mar. «Y en este caso podré volver a casa en tren», se dijo para sí. (Alicia había ido a la playa una sola vez en su vida, y había llegado a la conclusión general de que, fuera uno a donde fuera, la costa inglesa estaba siempre llena de casetas de baño, niños jugando con palas en la arena, después una hilera de casas y detrás una estación de ferrocarril.) Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura.”
“Alicia en el País de las Maravillas” Charles Lutwidge Dodgson, Lewis Carroll.
http://www.lewiscarroll.org/
