Quevedo Contra Góngora
El Barroco español, y sobre todo el siglo XVII catapultó al arte en general y a la literatura española en particular al epicentro del reconocimiento mundial. De esta época son los nombres de grandes literatos que dejaron impresas en teatro, novela y poesía, obras fundamentales para el devenir de la literatura en castellano.
Pero a pesar de grandes hombres de grandes ideas, eran hombres con sus ideas y complejidades, con sus filias y fobias y sobre todo con sus odios. Dos grandes ejemplos de todo lo que digo son Góngora y Quevedo.
Luis de Góngora y Argote fue poeta y dramaturgo y el máximo exponente de la corriente literaria conocida como culteranismo o gongorismo cuya obsesión principal era la estética del texto y la renovación del lenguaje.
Francisco de Quevedo Villegas fue político y escritor y un defensor del conceptismo, que utiliza el lenguaje para ir mucho más allá y para profundizar. Con el conceptismo se pretende la agudeza y el ingenio y que las palabras encierran algo más que frases bonitas.
E inevitablemente, este enfrentamiento en lo conceptual les llevó al enfrentamiento en lo personal, que no dejaría de ser una anécdota si esto no hubiera sido la causa de que hayan llegado hasta nosotros, perlas como soneto que escribió Quevedo a Góngora. Pluma afilada sin duda.
Soneto a Luis de Góngora
Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aún no lo niega?
No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.
