Himnos
Nunca he creído en los nacionalismos. No lo digo como un dogma de fe, sino como algo objetivo y real, que por otra parte tampoco me ha quitado el sueño. Con esto no quiero decir que sea apolítico, pues creo que nadie lo es; la política inunda cada una de las acciones que acometemos a diario. Sino que los nacionalismos exaltan una serie de valores y virtudes, que muchas veces nos quedan grandes al común de los mortales y sólo sirven para acometer titánicas empresas que únicamente benefician a los de siempre.
Con los himnos nacionales me pasa un poco lo mismo, reconozco los que me rodean (porque ahora tiene himno hasta la asociación de jugadores de mus), pero no consigo identificarme con ellos. Por esto me ha venido a la memoria la polémica que en España se desató hace un par de años y que tenía que ver con la carencia de letra en la banda sonora hispánica. Incluso se realizó una especie de concurso para colocarle unas estrofas a la Marcha Real y que pudiera ser cantada en la exaltación patriótica cuando nuestros deportistas se alzaran con triunfos internacionales. No cuajó.
No sé porque no lo hizo, pero supongo que algún ala de la política patria no estuvo de acuerdo con alguna palabra o frase. Lo que sí sé es que la mayoría de los himnos nacionales de los países del mundo aluden directa o indirectamente a la religión, al yugo que les oprimió durante años y a la exaltación de la guerra.
Y aunque la historia nos dice que las naciones se han forjado combatiendo todo lo que se canta y bajo el protector poder del dios en que se creía, la realidad actual ha superado con creces (en la mayoría de los casos) todas esas barreras, y cuando uno los escucha (a mí me pasa por lo menos) tiene la sensación de seguir anclado en el pasado.
En un principio había pensado colocar algunas letras a modo de ejemplo, pero he desistido para no herir innecesariamente sensibilidades, por lo que, y a pesar de todo lo dicho, como español, no puedo por menos de alegrarme de no tener letra que cantar cuando la selección de turno consigue el campeonato oportuno.
