Iluso
La Palabra de la Semana
La frases-citas de la semana de Ramón Gómez de la Serna, que tiene un montón: “Es difícil determinar cuando acaba una generación y comienza otra. Diríamos más o menos que es a las nueve de la noche.” “Aburrirse es besar a la muerte” El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo”.
La palabra de la semana: como cantan esos filósofos de “La Cabra Mecánica”, “no me llames iluso porque tenga una ilusión”… Claro que ellos tal vez no sepan que se trata de una palabra derivada de un verbo latino, concretamente illudo que significa “divertirse” o “recrearse”, pero también tiene una segunda acepción, que es “burlarse” o “engañar”. De hecho, de la misma raíz del verbo en latín (prefijo in- y ludo “yo juego”) provienen otras palabras que parecen distantes, pero que si lo pensamos un poco no lo son: lúdico (y ludotecas) “relativo al juego”, eludir que es “escapar jugando”, alusión que hoy en día usamos como “mención o referencia”, pero en su origen era algo así como “broma” o “jugueteo”; interludio como “intervalo en un juego, representación teatral o musical” y preludio que es “lo que precede a una representación”. Así que ILUSIÓN está muy cerca del “juego”, el “escape” o el “teatro”, donde incluso encontramos ilusionismo, también denominado prestidigitación o magia, todo un espectáculo de habilidad e ingenio, que consiste en producir artificialmente efectos en apariencia maravillosos e inexplicables.
En castellano, iludir y más tarde ilusionar fueron evolucionando hacia “causar una impresión engañosa” o “suscitar la esperanza de algo deseable” (”hacer que alguien se forje ilusiones). El iluso tiene, pues, connotaciones más bien negativas, pues es o bien alguien que ha sido engañado (fácilmente) o alguien propenso a soñar, imaginar.
Desde aquí, romper una lanza a favor de los ilusos, porque tenemos derecho a soñar, a imaginar, a crear (nos) ilusiones, como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano.
http://www.youtube.com/watch?v=HeFvIH0EHEM&feature=related
Respondiendo dudas: Efectivamente, Miguel, una milonga es un típico ritmo platense, muy popular en Argentina y Uruguay, emparentado con el tango y del cual Borges era un gran amante. Ambos, milonga y tango, provienen de ritmos africanos que los esclavos llevaron al continente americano y en el que se lamentaban de su vida. Cuando le pedimos a alguien “no me cuentes milongas” se debe a que este género musical suele expresar quejas, lamentos, sufrimientos, penas de amor, de nostalgia con una cierta dosis de “exageración creativa”. De hecho, el propio vocablo milonga significa queja o demanda por un engaño en la lengua quimbundo o kimbundu (que aún se habla en Angola y Zimbabwe) y es por eso que el diccionario de la RAE recoge “milonga” como sinónimo de engaño o cuento.
Fragmentito de la semana:
“¿Por qué nos duelen las canciones heridas? ¿Por qué somos un pueblo romántico? No, él no era romántico. Había dejado de serlo. O eso había llegado a creer. ¿Cómo había llegado a éste punto? Entrenamiento, disparos, serpenteo cuerpo a tierra, tensión del vientre… Y el hombre deja de ser romántico, en sus actos y en su lógica. Los sueños individuales se desvanecen, y el individuo se convierte en una bala del arsenal. Quizás la experiencia lo perfeccione y se convierta en un misil. Un misil dirigido. Esta es la lógica. Dijeron muchas cosas, dijimos muchas cosas. Cosas lógicas, ecuaciones históricas que se imponen a la existencia del individuo y éste se convierte en el número de la ecuación. Número. Números. Se conforma la ecuación de manera científica, realista, palpable. Y el romanticismo fenece. Mueren los sueños sensibles, muere la poesía”. Sahar Khalifeh, “Cactus”.
