Hilaridad (y otras Ruidosas)
La Palabra de la Semana
La frase-cita de la semana: “El deseo de escribir aumenta a medida que se escribe”, ERASMO DE ROTTERDAM.
La palabrita de la semana: El diccionario mantiene dos definiciones de hilaridad: “expresión tranquila y plácida del gozo y satisfacción del ánimo” y, aunque parezca justo lo contrario, “risa y algazara”* que excita en una reunión lo que se ve o se oye”. No le ha sido fácil a la hilaridad hacerse un hueco oficial en el diccionario porque este vocablo fue desaprobado hacia el año 1867, cuentan las crónicas, como “galicismo” por la Academia Española, que recomendaba emplear “regocijo” o incluso la sencilla y siembre placentera “risa” en lugar de hilaridad. No se entiende muy bien el porqué de esta reticencia a aceptar una palabra de origen francés, como otras que empleamos habitualmente. Cuando se demostró que la palabra realmente no proviene de Francia sino del latín hilaritas, hilaritatis con el significado de alegría y buen humor se añadió al diccionario oficial a finales del XIX. Como otras palabras viajeras no caló en el antiguo castellano y se incorporó algo más tarde por contagio, eso sí, de los vocablos franceses hilare e hilarant que traducimos como risible o hilarante.
El nombre propio HILARIO significa es “que es alegre” o “el que esta sonriente“.
* Algazara es el “ruido de muchas voces juntas, que por lo común nace de alegría”, aunque también se admite que una sola persona provoque algazara. Posiblemente esta palabra provenga de la antigua tropa a caballo algara que salía a saquear y arrasar la tierra enemiga. Nos alegra que tomara otros derroteros, aunque fueran lingüísticos, para acabar siendo una algarabía, pero alegre. La mayoría de las palabras que empiezan por “al” (también gentilicios como Alicante y apellidos como Alfageme) proviene del árabe y, precisamente, antes algarabía era como se referían a la lengua que hablaban los árabes (algarabío era el oriundo de Arabia) y sonaba a galimatías o a griterío confuso, algo ininteligible. Parecida es la sin apenas uso hoy alharaca, también árabe, que es una “extraordinaria demostración o expresión con que se manifiesta vehementemente ira, queja, admiración o alegría”.
El fragmentito de la semana: “El Sapo” de Quim Monzó.
“De color azul, el príncipe sólo lleva los pantalones, ajustados, que le marcan las nalgas, unas nalgas pequeñas y duras que hacen que las muchachas y los pederastas se vuelvan a mirarlo y se muerdan el labio inferior. También lleva un jubón de colorines, una capa corta y roja, una gorra ancha, gris y con una pluma verde, y botas de media caña por encima de los pantalones azules y ajustados (…)
Por eso, la mañana que, tras horas de galopar, se detiene a orillas de un río para que el caballo abreve y ve un sapo sobre una roca cubierto de musgo (un sapo brillante, gordo, entre verdoso y morado), echa pie a tierra con el corazón desbocado. Por fin ha encontrado un sapo, cara a cara, en directo. El sapo lo saluda: “Croac” (…)
Recordando que… “1º Jornadas de puertas abiertas de Risoterapia” en la estación de Abando, que serán del 22 al 28 de noviembre. Son actividades gratuitas. Más información en http://jorhttp://jornadasrisoterapiabilbao.blogspot.com
