Folio en Blanco

No hay peor miedo que el de un escritor enfrentándose a su folio en blanco cada día.
Ese folio que representa el todo, y la nada.
Tal vez la inspiración no llega, debido al vacío de su corrompida alma.
Será el karma el que detenga las palabras, evitando así su cruel destino.
La tinta de la pluma, cansada de tanta falsedad, ansía volver al mundo de fantasía.
El folio rebelde, exige volver a ser tratado con dulzura, trazos firmes e ideas sinceras.
La incertidumbre del autor, se traduce en trazos suaves que terminan siendo un cúmulo de rayas y de ideas entremezcladas.
Una lágrima se desliza vertiginosamente desde la mejilla para terminar emborronando lo que sería una primera frase.
Finalmente, en el tintero se queda la pluma y el viejo romanticismo.
El folio ha ganado su batalla, y la inspiración es cosa del pasado.
Textos
Recuerdo que surgió de la nada, como casi todo lo que tengo en esta vida.
Consiguió hacer llegar la calidez a mi frío monitor en el que los ceros y
unos bailaban al compás que mandaba Chris Cornell.
De su sonrisa salieron mis mejores versos, y de sus labios las palabras más
crueles.
Película de amor de sobremesa. “Quiero a otro”.
Cristales rotos. Tal vez sea mi corazón el que estalla, o quizás un conjunto
de esperanzas triviales que enmascaran el verdadero sentimiento.
La vuelta al gris, siempre dura, pero efímera… ¿cómo colorearlo de nuevo?
