Letras y Fútbol
9-octubre-2010Raúl Luceño
Dos días después de que al escritor hispano-peruano Mario Vargas-Llosa le hayan concedido el Nobel de Literatura, poco más queda por decir y leer al respecto. Poco puedo aportar yo que, confieso, apenas he leído la obra del premiado y mucho menos me voy a meter en los pantanosos terrenos de la política, faceta ésta destacada en la biografía de Vargas-Llosa, y a la que muchos medios de comunicación se han agarrado durante las últimas horas para escribir piezas al respecto. Mi posición, en este sentido, por si les sirve de algo, es idéntica a la que ya expresé en la posdata cuando falleció el escritor portugués José Saramago y, por tanto, no me voy a explayar más, por mucho que el recién Nobel cojee, supuestamente, de todo lo contrario que el también Nobel luso.
Bueno, pues hasta aquí el casi obligado comentario hacia Mario Vargas-Llosa y su galardón. Ahora pasemos a uno de mis temas favoritos en Narradores: el fútbol. Sí, amigos, vuelvo a traer a colación mis filias balompédicas porque, una vez más, éstas se unen con mis filias literarias; en este caso, la excusa me ha venido en bandeja gracias a la iniciativa que durante este mes de octubre se está desarrollando en la ciudad de Bilbao: un ciclo de mesas redondas y conferencias titulado “Letras y Fútbol”.
Me gusta. Organizado por la Athletic Club Fundazioa y la Biblioteca Foral, desde antes de ayer y también los días 14 y 26 de octubre escritores y jugadores del Athletic Club departirán sobre la relación del fútbol con las letras, en lo concerniente tanto a la creación literaria como al ensayo.
En este enlace podrán ver los ponentes a este ciclo, los temas sobre los que se hablará, el lugar donde se desarrollarán estos coloquios y la hora de los mismos.
A mí sólo me queda aplaudir esta iniciativa, decir que, si el trabajo me lo permite, me acercaré a “Letras y Fútbol” y que esperemos que con actos como éstos se vaya eliminando el estigma que parece querer hacer perdurar el prejuicio de que fútbol y literatura se repelen como los vampiros al ajo. Los que me leen aquí desde hace tiempo saben que siempre he defendido esta asociación y, por tanto, no podía dejar de compartir esta noticia con ustedes, por mucho premio Nobel que se haya fallado.
Vía: El Escorpión
