El Runner Escritor
Da la casualidad que, donde yo vivo, cuento como vecino con un insigne escritor de quien, por el momento, no voy a desvelar su identidad, pero prometo realizarle una entrevista para este blog y, quién sabe, si esta casualidad puede desembocar en algo más. Pero, como diría el otro, hasta ahí puedo leer. Empezar referenciando a mi vecino escritor tiene que ver más con una de las aficiones de éste que comparte conmigo, que es la de ir a correr.
Sí, la otra noche regresaba yo de una carrera por el pueblo con el fin de eliminar algunas de las lorzas que el periodo estival y su inherente asueto, descanso, tapeo y demás ha generado, cuando me encuentro con este novelista (más pistas) vestido de corto y preparado para iniciar una sesión de running con un amigo.
Este hecho me pasó desapercibido hasta que, ayer mismo, mantuve una interesante charla con dos personas más relacionadas con este mundillo (un editor y un librero, concretamente) y en ésta apareció que ellos también eran gran aficionados al deporte del atletismo.
Y, por acabar este cúmulo de casualidades, ayer mismo también, en mi paseo diario por la blogosfera literaria, me topé con la entrada de regreso de las vacaciones de El Escorpión (una de mis bitácoras favoritas, como ya dije en su momento) y repasaba o mencionaba el libro ‘De qué Hablo cuando Hablo de Correr‘ del escritor japonés Haruki Murakami.
Se da el hecho de que tengo este librito en casa, ya que me lo dejó un amigo también muy aficionado al footing y a la lectura, y que, después de todo ésto, pues parece como que me veo obligado a comenzar esta especie de disertación de Murakami en torno a este deporte, el cual él practica con fervor. Trataré de buscar en sus páginas si existe algún tipo de relación entre la escritura y el correr, trataré de entender qué proporciona este ejercicio a escritores, a editores, a libreros…
Seguramente, no resuelva ninguna de esas dudas, y seguro también que esta serie de casualidades que me han empujado a escribir esta entrada no dejan de ser éso, casualidades. Sea como fuere, sirvan para desempolvar de la estantería el mencionado libro y sirva como motivación para que yo mismo sigal calzándome las zapatillas y siga yendo a correr, a ver si, así, se me pega algo de runner escritor.
