El Prólogo del Protocolo
La Palabra de la Semana
La palabra de la semana está dedicada, en esta ocasión, a Ninoska (y su software libre) y al grupo de escritores “Somoscuentos” de la Librería de Deusto deseándoles a todos (a los lectores, habituales o esporádicos de esta sección) unas BUENAS VACACIONES. Nos vemos pronto compartiendo relatos e información.
La frase-cita de la semana: “Si una persona no tiene historia que contar ni encuentra la manera de contarla, no es falta de inspiración sino falta de literatura”. “Soy escritor de género (policíaco) porque me gusta jugar, porque aprendía a escribir jugando y me gano la vida jugando a escribir, y el género es un juego declarado entre el lector y el autor”. Andreu Martín.
La palabrita de la semana: protocolo es un vocablo que nos suena a rancio y lejano para los que no pertenecemos a la realeza, y sin embargo lo practicamos todos, especialmente los que usan Internet ya que las páginas “www” (World Wide Web) se buscan escribiendo su dirección tras http:// que son las siglas de “hipertexo transfer protocol”, es decir, “protocolo de transferencia de hipertextos”. La palabra es, lógicamente, más antigua que las redes sociales, y se empezó a utilizar en la península ibérica hacia el siglo XIV para designar “el libro en el que el notario registra las escrituras” y su origen es griego: proto – significa “primero” y –colo está relacionado con “encolar”: en un principio se llamó “protocolo” a una hoja de papel que se pegaba al comienzo de los legajos (bonita palabreja) de los procesos judiciales o administrativos donde se resumía su contenido. De ahí pasó a indicar “conjunto de reglas que rigen el comportamiento o un proceso” y se adoptó, más recientemente, para indicar “las reglas que rigen la comunicación entre dispositivos o programas”. Por ejemplo, IP significa Internet Protocol y se refiere a una serie numérica que da la dirección desde donde nuestro ordenador se conecta a la red. El prefijo proto- se usa en otros vocablos y se ve claramente su significado en el protozoo o protozoario es decir, “el primer animal” ya que son organismos microscópicos, unicelulares y en un principio se denominaban así las formas más sencillas de vida animal.
Una palabra de origen similar es prólogo es “antes (pro) de la palabra (logos)” y se refiere al texto situado al principio de una obra, entre los documentos llamados (también es correcto llamarles “liminares”). El prólogo presenta al lector el contenido, lo orienta, lo ensalza o a veces se usa para justificar el haberla escrito compuesto. En este último caso se trata de un galeato.
Resolviendo dudas: Celebérrimo es correcto, aunque te suene a broma, Joan. Se refiere a una persona muy, muy, pero que muy conocida pues se trata de un superlativo de célebre al que hemos añadido el sufijo “-érrimo” tal y como se hace con otros adjetivos formando palabros como aspérrimo (de áspero), integérrimo (de íntegro, aunque se usa mucho más “integrísimo”), libérrimo (de libre), misérrimo y paupérrimo (de mísero y de pobre, es decir, pobrísimo). ¿De dónde crees que vienen nigérrimo y pulquérrimo?
Los fragmentitos de la semana:
“Odio que me digan eso de que la realidad supera la ficción. Porque es verdad, porque la realidad hace trampas. La realidad siempre es inverosímil. Lo que leemos en los periódicos siempre es increíble. Cuando lo vemos en formato de diario, decimos: ¡Qué cosas más raras pasan! Si leyéramos lo mismo en formato de novela diríamos: ¡Anda ya, esto no hay quien se lo crea! La ficción carga con el tremendo lastre de tener que ser verosímil (…) Mi ficción es una remodelación de la realidad para hacerla verosímil, para analizarla, darle un sentido y acabar entendiéndola”.”
Andreu Martín en “Ocho Maneras de Contar”.
- “El Protocolo Griego”: Entre la Historia y los Vampiros
- Agaroth y El Maestro del Conocimiento
- Mis Lecturas - 1
