Artículo Completo

La Mirada de Miriam

Ilustración del relato 'La Mirada de Miriam'
*De: Desperfectos del olvido

Con el urbano a diez metros de distancia, Miriam levanta el brazo para hacerle saber que tomará esa ruta. De su brazo izquierdo cuelga una bolsa rayada donde se ve la esquina de una libreta, con el otro brazo sostiene una botella de agua. Sube con cuidado al transporte y al sentarse saca de su bolsa una toalla pequeña color azul con la cual se limpia el sudor de sus mejillas. Por algunos minutos viaja con la mirada puesta en las calles. Su rostro muestra ciertas preocupaciones pero sus gestos contienen una mística que hace que un joven desde lejos la mire de reojo. El viaje rumbo a su casa siempre es largo, y además de las ansiedades, lleva colgados algunos pendientes ese principio de tarde de domingo.

De pronto la joven reacciona y saca de su bolsa una libreta, un libro y un lápiz. El bote de agua, el cual cubre con la toalla, lo deja en el asiento de al lado. Parece que se dedica a resolver cuestiones matemáticas pues el libro en su portada tiene una serie de fórmulas. Con gran apuro Miriam anota algunas operaciones algebraicas. Sus números a la distancia se notan con gran claridad. Trata de resolver las operaciones, anota algo y voltea a ver hacia arriba para descifrar la posible solución del juego de números que están en su libreta. Deja sus cosas en el asiento de al lado y le da un trago a la botella de agua. Aprovecha el descanso para pasar la toalla por su frente. En las calles se notan los rezagos del calor, las prisas de algunos conductores para llegar a comer a sus casas, los ambulantes ofreciendo tacos o discos piratas. Miriam se recarga en la ventana del transporte para ver con lo que se encuentra en la calle. Lanza una sonrisa al ver a un señor tratando de llevarse su mascota a casa, pero el perro está echado muy quitado de la pena. Un fuerte parón del urbano hace que algunas cosas se caigan del asiento de Miriam. Empieza a recogerlas y cuando reinicia sus asuntos con las matemáticas no encuentra el lápiz con el que hace las anotaciones. Se acerca el joven que a lo lejos le sonrió hace un rato y se lo entrega. Ella sólo dice gracias y sin reparos se mete en sus asuntos algebraicos.

Los gestos de Miriam son tan simples que hacen que los demás la miren. Ella es delgada, bajita de estatura, su piel es morena y en la cara lleva puestos un par de aljófares negros que no pierden fulgor. A pesar de que sabe que por esos días hace mucho calor lleva puesta una falda muy larga y una blusa con mangas de algodón. Miriam respeta las tradiciones de su tierra y se olvida de las modas. Ella sigue en su largo viaje y lo disfruta resolviendo cosas complicadas de las matemáticas. A veces ríe porque logró encontrar la solución de la operación que tenía pendiente, en otras ocasiones pone cara dura pues olvidó el método para resolver las funciones de álgebra. A pesar de ello, ella disfruta cada uno de los desdenes que le presentan los signos y las variables que puede encontrar en las matemáticas. Sigue con sus apuntes, revisa los asuntos en los libros, hace cuentas con los dedos, pone su vista en el techo.

Un poco fatigada por su tarea y abatida por el calor que siente decide meter de un jalón sus cosas en la bolsa. La bolsa en uno de los lados lleva retratado un oso gris que lanza una carcajada. Miriam se olvida de sus responsabilidades y se recarga en el filo de la ventana. Ella extraña los días de antaño en que todas las mañanas se iba caminando hacia su escuela. Sólo eran unos cuantos pasos con los que descubría los doscientos metros que separaban a su casa de su aula escolar. Miriam entrecierra los ojos pero se resiste a dormir a pesar de que queda más de una hora de viaje. Para ganarle la batalla al sueño pone sus ojos en cada uno de los baches que hay en las calles, o en los niños que les piden a algunos conductores si limpian el parabrisas. El camión se detiene frente a un puesto de revista, ella trata de leer cada una de las portadas de las revistas de espectáculos. Sin quererlo queda dormida por algunos minutos.

Cuando despierta, a lo lejos se ve la bahía con un color gris pues las nubes impiden que los rayos solares se cuelen. Voltea hacia atrás y se da cuenta que el joven que levantó su lápiz se ha bajado. Pone la mirada en la ventana y se topa con edificios bajitos que ya no dejan ver muy bien al mar. A pesar de estar nublado hace mucho calor. Miriam se acuerda que de niña en tiempos de lluvia andaba muy abrigada pues su salud era muy propensa al resfriado. Nunca pudo jugar en el jardín de su casa mientras caía un aguacero. Repentinamente un señor sube y toma el asiento de al lado. La joven rápidamente toma sus cosas y las pone en sus piernas. El señor le dice gracias, Miriam sólo sonríe. Después de cinco minutos ella vuelve a sacar la libreta, el libro de matemáticas y su lápiz viejo. Con gran esmero se pone a resolver las operaciones que le faltan. El señor de al lado pone su vista en cada uno de los números que anota Miriam, se sorprende cuando ella pone los ojos en el techo, o cuando hace borrones a algún número incorrecto o cuando trata de sacar la respuesta contando con sus dedos. La mirada de Miriam está sobre las hojas de papel y no se da cuenta de cada uno de los vistazos que el señor pone en sus números.

 

Artículos Relacionados
Narrado por Geovani De la Rosa Peña el 29-07-2010 [Escribir comentario]
Categoría: Cuentos

Hacer Comentarios



Hacer Comentarios

Para escribir un comentario a este artículo, solo tienes que rellenar el siguiente formulario y pulsa el botón "Enviar»".Todos los comentarios son moderados por nuestro equipo de editores, por lo que es posible que tu comentario tarde algunas horas en hacerse público.

Es necesario cumplimentar los campos que aparecen con asterisco (*)

 

En cumplimiento de la LOPD 15/1999 y de la LSSI-CE 34/2002, te informamos de que los datos de carácter personal que voluntariamente nos facilitas, incluido tu correo electrónico, se incorporarán a un fichero automatizado, inscrito en el Registro General de Protección de Datos, cuya finalidad es la gestión de las consultas realizadas a través de la Web.Al remitirnos tus datos nos autorizas expresamente a la utilización de los mismos para realizar comunicaciones, incluyendo las que se realicen vía correo electrónico, y que Editorial Narradores, S.L. llevará a cabo para enviarte la información solicitada. Si lo deseas, puedes ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición de tus datos, remitiéndonos un escrito a Editorial Narradores, S.L., CM/ Otxarkoaga n° 2 - 1 ° (Edifício Arzubi); 48004 - Bilbao (Bizkaia), adjuntando una copia del documento que acredite tu identidad.

 

Hacer Comentarios


Índice de Artículos Publicados | Participar en el Blog | Política de Comentarios | Propiedad Intelectual | Retirada de Contenidos
©2012 narrador.es

narrador.es en faceboor    narrador.es en twitter


Wikio | Top Blogs | Literatura



Valid XHTML 1.0 Transitional     Validador CSS     Valid Atom 1.0        Directorio de Empresas de Cultura