Los Bigotes son Divinos, Sean Germanos o Normandos
La Palabra de la Semana
La frase-cita de la semana: “La culpa es soltera: nadie la quiere” Anónimo; “El miedo, como un ratón, me roía las entrañas” Manuel Rivas en “La lengua de las mariposas”.
La palabra de la semana parece ser que los característicos y enormes bigotes que solían usar los germanos en la Edad Media llamaban mucho la atención de los habitantes de la Península Ibérica que no entendían la frecuente exclamación “bi Got! “ y aunque significa ¡por Dios!’ se empezó a llamar bigot a los bárbaros hombres bigotudos. Con el tiempo la palabra se castellanizó como bigote y pasó a denominar cualquier añadido con pelo bajo el apéndice nasal. La palabra ya aparece escrita en documentos de mediados del siglo XV. Tal vez el bigote llegó por los franceses, no por los germanos, pero básicamente la historia es la misma: en el siglo XII en Francia ya se llamaba bigot a los normandos y entonces los habitantes de la actual Gran Bretaña exclamaban “bi God”‘, por Dios’.
Resolviendo dudas: me cuenta Trini que tiene “futbolfobia” pues aunque comparte la alegría de la victoria y del buen jugar y adora a Iniesta y a Villa, siente fobia por los comentaristas deportivos y a la exaltación en demasía convertida en cánticos de madrugada. Un médico inglés ha recopilado 555 fobias o miedos, diagnosticados como patología o enfermedad, desde la polifobia o pantofobia “miedo múltiple” o “miedo a todo” hasta temores más concretos como la incomprensible bibliofobia o la cinéfila ornitofobia. Aunque la fobia nos permita hacer divertidos juegos de palabras, el miedo irracional no es nada agradable, aunque como dice el dicho: “el miedo es libre”.
Fragmentito de la Semana:
“Es curioso, da la impresión de que Santa Sofía hubiera sido construida d etal modo que uno siempre tiene que mirar hacia el cielo, nunca hacia los infiernos. Por más que uno intente fijar la vista en lo bajo y terrenal, ella insiste en deslizarse hacia lo alto, hacia las columnas, las galerías del gineceo, las cúpulas y las ventanas que, selectivamente, iluminan el pórtico con algunas pinceladas de claroscuro (…) Me pisa los talones un batiburrillo de lenguas: inglés, francés, alemán, griego, italiano, turco. Cierro los ojos porque me ciegan los flashes de un grupo de japoneses que se fotografían unos a otros alegremente, mientras, a mi lado, unos monjes embutidos en hábitos color marrón oscuro, con capuchas y unas cruces enormes, escuchan las explicaciones en lengua eslava de un sacerdote”.
Márkaris, Petros: “Muerte en Estambul”.
Petros Márkaris nació en Estambul en 1937 pero reside en Atenas. Guionista de televisión y de cine, autor teatral y traductor, la fama le ha llegado con la serie de novela negra (¡no sólo de nórdica vive el lector aficionado a las novelas de detectives!) protagonizada por el detectives Kostas Jaritos, que siente verdadera pasión (filia) por los diccionarios. Una excelente oportunidad de conocer la actual Grecia (o en este caso, Constantinopla). Márkaris escribe en tiempo presente, de manera que parece que el lector observe, investigue, resuelva conflictos y crímenes al mismo tiempo que el protagonista.
