Pequeñas Consideraciones en Contra del Libro Digital
Desde que hace unos meses, el debate sobre el libro electrónico, se convirtió en algo realmente serio, en una posibilidad real de que algún día desbanque al libro de papel, siempre me había posicionado en contra. En los últimos meses, quizá por la enorme presión publicitaria y también, porque oponerse a lo inevitable no tiene mayor sentido que el romántico, mi opinión, pese a que no lo deseaba, había variado un poco.
Pero estos últimos días revisando mi biblioteca (reconozco que no es gran cosa), me he encontrado con algunos volúmenes a los que realmente les tengo especial cariño. Puede que no sean originales, ni libros realmente caros, pero sí son bellos.
Solamente os voy a poner tres ejemplos:
“Leonardo da Vinci. Cuadernos”. Un libro de H. Anna Suh y que reproduce los dibujos y las investigaciones del genio italiano abordando temas como los estudios anatómicos, sus inventos o la mezcla y molienda de pigmentos.
“Obras Maestras de la Iluminación. Los Manuscritos más Bellos del Mundo desde el Año 400 hasta 1600”. Escrito y recopilado por Ingo F. Walther y Norbert Wolf. Un volumen donde se nos hace un resumen de las más maravillosas miniaturas de los escritos medievales y de los códices iluminados de la Edad media.
“El Románico. Arquitectura. Escultura. Pintura”. Una edición de Rolf Toman y fotografiado por Achim Bednorz nos hacen un recorrido increíble por toda Europa a través de sus edificaciones románicas. Desde sus pequeñas ermitas a las majestuosas catedrales.
Y estos tres ejemplos han bastado para reafirmarme en mi posicionamiento en contra de los libros electrónicos. Porque los libros son verdaderas obras de arte que hay que sostener, tocar, oler, apilar y observar y sobretodo, porque muchas veces un libro no se disfruta igual en papel o en formato digital.
- Leer en pantalla, Leer en Papel
- Hábitos de lectura, Pequeñas Consideraciones
- Escribit 2010: II Jornadas sobre Literatura y Nuevas Tecnologías
