Malditos Narradores
Me imagino que, a estas alturas, quien más quien menos ya sabrá lo del fallecimiento del escritor estadounidense J.D. Salinger, el autor de la mítica obra ‘El Guardián entre el Centeno’.
Durante el día de la luctuosa noticia y en los días posteriores, han corrido ríos de tinta describiendo y analizando la controvertida figura de este autor y comentando también mucho en torno al libro que le ha ubicado en el olimpo literario, por lo que poco más puedo aportar al respecto yo aquí (teniendo en cuenta, además, que ya le dediqué una entrada a ‘El Guardián entre el Centeno’)
La luna en el mar riela
De todos los columnistas que, diariamente o semanalmente aparecen en periódicos y revistas, leo generalmente con internes a dos de ellos; independientemente de que comulgue o no con las opiniones vertidas en sus artículos.
Estoy seguro que, por las fechas en las que estamos, los que sufren en sus carnes la enfermedad del amor, estarán empezando a redactar rimbombantes, sentimentales y sentidas cartas dedicadas a su amado o amada. Con ellas, se pretende demostrar a la otra persona, a la media naranja el apasionado amor que se siente y se espera obtener de ella una correspondencia paralela, si bien es cierto que muchos se quedan en el amor platónico y al final disfrutan más con el dolor que produce el rechazo del otro o la otra.
Generalmente cuando presento algún concurso en estas páginas, éste suele ir dirigido a promocionar novelas, poemarios o en el menor de los casos, teatro. Hoy sin embargo voy a hablaros de un premio, que aunque tiene mucha solera y supongo que es de sobra conocido por todos, me parece interesante, apropiado y por supuesto necesario.
