De la Huevera a la Tienda que se Monta Sola
André Ricard es profesor en Barcelona, diseñador y está en posesión desde 1987 del Premio Nacional de Diseño. Este año, después de una larga y fructífera carrera ha decidido ofrecer al público en general, en formato libro y bajo el título “Hitos del Diseño”, editado por Ariel, una selección de los cien diseños que a su modo de entender han marcado una época.
Los objetos son como una prótesis para nuestra vida, son un complemento necesario para la supervivencia, para la existencia. Con esta frase el propio Ricard nos deja bien claro la importancia de los inventos, del diseño de los mismos y de la utilidad que les damos que generalmente nos hacen la vida más agradable.
Para el diseñador, la época más fructífera e imaginativa, en cuanto al diseño se refiere son los años cincuenta y sesenta del pasado siglo y es por ello que nos describe más de treinta objetos de esta época; algunos siguen de plena actualidad sin haber modificado su forma.
De esta época son el salero (1952), el bolígrafo Bic (1953), el cúter (1956), la fregona (1988) o el carrito para bebés (1967). También le presta atención a objetos mucho más antiguos pero que igualmente, no han variado su forma con el paso de los años como el clip (1899) o la huevera de cartón (1911).
A partir de los años ochenta el descenso en cantidad y calidad de imaginativos y servibles inventos es notoria, por lo que Ricard sólo se hace eco de dos diseños de la década del 2000: la tienda Quechua que se monta sola (2005) y un tostador que permite ver el grado de tueste (2009).
André Ricard es bastante pesimista con respecto al futuro de los objetos de diseño: El siglo XX fue el testigo de prodigios tecnológicos. Pero vamos ahora hacia la desaparición de los objetos. Todo está casi hecho y vivimos en un mundo más automatizado, en el que interviene cada vez menos la mano humana.
Esperemos que se equivoque y que un futuro podamos seguir disfrutando de utensilios maravillosos y exquisitamente diseñados, pero mientras tanto disfrutaremos con este libro divertido y quizás un poco nostálgico.
