Churros y Libros
Invierno y churros. Puede que sea una asociación un tanto pueril, pero es que yo recuerdo los domingos invernales de mi niñez, desayunando con churros, el único día que toda la familia desayunaba junta. Por eso cuando me he enterado de la noticia que a continuación voy a exponeros brevemente, me he emocionado.
En Badajoz, no voy a explayare describiendo su ubicación exacta, existe una churrería que se llama aAaaa, que son las vocales de La Alcazaba. Esta churrería forma parte de un plan de fomento especial del empleo para personas con discapacidad y pretendía, además de proporcionar ocupación a varias personas, recuperar un negocio que durante años ha sido emblemático en la zona.
Pues bien, además de haber conseguido todo lo anterior, se les ocurrió una maravillosa idea, convertirla en una churrería librería solidaria. ¿Cómo hacerlo? Pidiendo a los clientes que tuvieran libros viejos, que no necesitaran o sencillamente que no querían, que los donaran a la churrería. Ellos después los vendería al precio de un euro.
¡Y funciona! En los seis meses que lleva en práctica esta idea, han conseguido recaudar más de ochocientos euros, con los que han conseguido comprar dos sillas de ruedas.
Los autores que han compartido sitio con los buñuelos y los churros, son tan dispares como Cervantes, Flaubert o Ramón J. Sender. Hay biografías, ensayos, guías médicas, guías de Extremadura… un catálogo extenso e interesante.
Y lo mejor de todo es que la gente además de solidarizarse, lee. Porque incluso hay personas que abonan el euro, se llevan el libro y cuando lo han leído lo devuelven. Buena iniciativa, sí señor.
