La Pérgola de la Cultura
Sabéis que en cualquier administración las cosas funcionan despacio, lentamente. No sé si es porque el ritmo del funcionario se ha acompasado a la lentitud que se les presupone o porque la maquinaria administrativa está obsoleta y sus engranajes chirrían, el caso es que todo va muy lento y a veces ni siquiera va.
Cuento todo esto, porque desde hace un tiempo quería que a mi domicilio, vía Correos, llegara el periódico gratuito que el Ayuntamiento de Bilbao edita mensualmente, y no lo había conseguido. Se llama Bilbao y lo había solicitado en un par de ocasiones.
Gracias, como decía mi abuela, a que hay que conocer gente hasta en el infierno, he logrado que por fin comiencen a enviármelo. El primer número me llegó hace unos pocos días.
Como cualquier periódico municipal, se centra fundamentalmente en los problemas de la villa, sus ciudadanos, recuerdos históricos y curiosidades que tienen interés, fundamentalmente para la gente que vive en la ciudad o en su radio de influencia. Correcto.
Pero es que este periódico tiene una sección cultural, llamada Pérgola de la Cultura, de unas dieciséis páginas que es una verdadera maravilla. Interesante, amplia, bien escrita y sobretodo con calidad informativa. Y aunque no debería de ser así, estoy sorprendido porque la mayoría de publicaciones periódicas, me da igual si salen a diario, semanal o mensualmente el tratamiento que le dan a la cultura es vago, impreciso y pobre.
En el número de noviembre, que es el que tengo en mi poder, firmas como Alex Oviedo, Gabriel M. Otalora, Manuel Díaz de Guereñu o Roberto Ruiz de Huydobro nos hablan de los clásicos de la literatura, de poetas como Juan Larrea o Ángela Figuera Aymerich o de los viajes de Javier Reverte.
En fin, una sección que me ha parecido maravillosa y que espero que perdure.
