Un Recuerdo para la Sonrisa Vertical
La Sonrisa Vertical fueron unos premios que la editorial Tusquets comenzó a otorgar en 1979 y estuvo haciéndolo anualmente hasta el año 2004 en el que decidió suspender temporalmente el premio, alegando la baja calidad de las obras literarias recibidas. Ya han pasado seis años y no tiene visos de que se vuelvan a reanudar.
Yo no soy un apasionado de la literatura erótica, pero si que comprendo que el premio cubría un sector del mercado que actualmente está desierto. Porque, dejando de lado la hipocresía que sigue existiendo en esta sociedad, lo cierto es que el erotismo sigue siendo un tema que atrapa a cientos de miles de lectores.
A lo largo de los veinticinco años de existencia del premio, muchos fueron los autores premiados y quiero recordar algunos de los más ilustres, que decidieron en un momento dado, dar u giro a su trayectoria literaria y escribir sobre algo, que a finales de la década de los setenta, en España era mucho más que tabú.
Almudena Grandes gano en 1989 el premio por “Las edades de Lulu”. Todo un clásico hoy en día que nos relata la vida sexual de una joven de quince años, sus deseos, sus obsesiones con un profesor de universidad y su relación con él hasta después de cumplir los treinta años.
Vicente Muñoz Puelles ganó en 1981 el premio con su Novela “Anacaona”, donde nos describe la vida de esta mujer que fue gobernante de La Española, que era hermosa y que acabó asesinada en la horca. Su nombre significa Flor de Oro.
Mercedes Abad ganó el premio en 1986 por su novela “Ligeros Libertinajes Sabáticos”. Un compendio de relatos sugerentes, imaginativos y sobretodo carnales. Marcedes Abad es escritora y periodista y tiene en su haber además el Premio Vargas Llosa NH de Relato con “Amigos y Fantasmas”.
