El encargo era de lo más absurdo… Sin embargo no podía negarme a los ruegos de las representantes Guarderías Asociadas “Mary Poppins”.
Desde hacía algún tiempo desaparecían de los centros de esta institución –que a los tres años de iniciar su trayectoria, insólitamente, empezó a cotizar en Bolsa- sus emblemas de la fachada: la silueta de una mujer muy parecida a la Julie Andrews del film de Walt Disney, con su paraguas. Eran emblemas sin valor, de aproximadamente cincuenta centímetros, metálicos y que se colocaban en la fachada al lado de la puerta o en el muro exterior si había jardín delantero. Primero creyeron que se trataba de una broma y, en cuanto reponían un emblema, éste volvía a desaparecer antes de pasar dos días. En varias ocasiones, en un mismo día, sustraían las figuras de tres centros de ciudades distintas y distantes. Pero cuando también empezaron a desaparecer, del interior de las guarderías y sin forzar puertas ni ventanas, las cintas “dvd” con la famosa película, los discos compactos de su banda sonora y cualquier referencia al célebre personaje y al deshollinador (póster, dibujos, cuadros, disfraces, cuentos ilustrados…), la semilla del miedo germinó en algunos docentes, cuidadoras, empleados y maestras. Se sentían inseguros sabiendo que alguien entraba en las aulas a distintas horas, incluso, parecía, cuando el edificio no estaba del todo vacío.
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