Artículo Completo

El Doctor Fauster

Ilustración del relato 'El Doctor Fauster'- Y ¿Qué es lo que ve allí señorita Hendersoon? ¿Qué es lo que hay detrás de esa nube de humo?
- No lo sé, nunca he querido seguir más adelante.
- ¿Por qué no lo hace ahora?
- Tengo miedo.
- ¿De qué?
- Del monstruo.
- Ajá.

Fauster entonces volvió a cruzarse de piernas sin dejar de observar a la hermosa señorita Hendersoon.

- ¿Y cómo es ese monstruo señorita? ¿Lo ha visto alguna vez?
- Es negro, como una pelota.
- ¿Cómo una pelota? Vaya. - Murmuró Fauster, mientras anotaba en su cuadernillo. – De todos modos me gustaría que avanzara hacia ella, hacia la nube, necesito saber que hay detrás.

Hacía más de una hora que Fauster no hacía otra cosa que contemplar el hermoso cuerpo de la señorita Hendersoon, y se sentía demasiado inquieto sobre su asiento. La veía y no podía creer lo que observaba: esos cabellos dorados, esos ojos y aquellos labios color frambuesa y esas piernas, oh dios, esas piernas lo estaban volviendo loco.

- Veo humo. - Dijo de pronto la mujer – Veo mucho humo a mí alrededor.
- Alguna señal del monstruo. - Preguntó Fauster.
- No, aún no.

Fauster estaba nervioso y a cada tanto le echaba una mirada al reloj digital que estaba sobre su despacho.

- Siga avanzando ¿Qué es lo que ve ahora?
- Humo, mucho humo y esta todo oscuro.
- ¿Puedes decirme ahora donde estás? ¿En que lugar te encuentras?
- Estoy debajo de la cama.
- ¿Y qué es lo que haces allí? ¿Estas buscando algo?
- Estoy buscando al monstruo.
- ¿Por qué? ¿No dijiste que le tenías miedo?
- Sí pero, se llevó mi muñeca y quiero que me la devuelva.

Mientras hablaba, la joven señorita Hendersoon se retorcía sobre el sofá y Fauster no desaprovechó la oportunidad para mirar por debajo de su falda. Sabía que su fisgoneo no estaba bien, pero hacía ya mucho tiempo que su cuerpo había dejado de hacerle caso a las órdenes que emanaban de su cerebro.

- ¿Tu muñeca dices? ¿Y cuando sucedió?
- Fue en la noche, mientras yo estaba durmiendo. Yo la tenía entre mis brazos, pero él igual se la llevó. Me dejó una marca en el brazo.
- ¿Y se lo dijiste a tu mamá?
- Ella no me cree, dice que la perdí como tantos otros juguetes.
- ¿Le has hablado alguna vez del monstruo?
- Tampoco me cree, no cree que el monstruo exista.
- ¿Y le has dicho lo que te hace?
- Sí, pero ella me dice que estoy loca y luego me golpea -.

Pese a su esfuerzo Fauster no había podido dejar de contemplar ese cuerpo y aquel rostro sublime que encarnaba el aire dichoso de una virgen. Fauster sentía su perfume y trataba de no divagar, pero le estaba resultando muy difícil.

- Dime que es lo que hace el monstruo contigo. - Ordenó Fauster - Dime otra vez que es lo que te hace.
- Siempre se sube a mi cama y comienza a tocarme y a hacerme cosquillas, pero yo no lo quiero por que es muy feo.

Mientras la señorita Hendersoon hablaba Fauster se fue acercando de a poco hacia ella, y sin darse cuenta, terminó sentándose sobre el brazo del sofá en donde la mujer seguía recostada e indefensa.

- Después comienza a besarme, en la boca. - Agregó la mujer, pero Fauster ya no le hacía caso y sólo la miraba extasiado.

De pronto volteó y miró nuevamente su reloj. Sólo faltaban diez minutos para que fuera el turno del señor Fenwick, así que era ahora o nunca. Lo había estado maquinando en su cabeza hacía una larga media hora y se había imaginado tantas veces besando y acariciando esa piel hasta el paroxismo que hubiera sido estúpido no hacerlo, y ahora un maldito remordimiento no lo iba a privar de tan dichoso placer.

Fauster entonces alargó su brazo y posó su mano sobre una de las piernas de la joven. El hombre miró atentamente su rostro y tuvo la certeza de que ella no había sentido nada, aunque no se confiaba. Su mano avanzó con prudencia hasta llegar debajo de su falda y entonces, muy despacio, comenzó a levantarla hasta dejar al descubierto su diminuta ropa interior. Luego siguió mas arriba y con sus manos palpó la bondad de sus senos tiernos y arrebolados y rozó con los dedos aquellos labios carnosos que invitaban al deleite. La señorita Hendersoon no decía nada, pero respiraba con un poco más de agitación.

Fauster entonces decidió recostarse a su lado, dejando que su boca navegara a través de ese mar inefable y pletórico de belleza, sintiendo en su pecho una mezcla de sensaciones que hacían aún más placentero el momento, y al descubrir al fin ante sus ojos aquella excelsa desnudez, no pudo evitar zambullirse en ella y comenzar a besarla apasionadamente. Fauster le hizo el amor como nunca antes lo había hecho en su vida. Tocó sus pechos, besó sus labios y contempló aquellos ojos azules sintiéndose absolutamente sobrepasado ante la magia que desbordaba cada uno de sus sentidos. Se sentía como en las nubes y tenía la sensación de que el momento no se acabaría nunca, como si tuviera la posibilidad de disponer del tiempo a su antojo, bebiendo de su fuente hasta hartarse, hasta chupar toda la vida, toda la belleza que había en ella.

Así fue como llegó al clímax con el tiempo pisándole los talones, y cuando al fin le dio un vistazo a su reloj, no pudo evitar el preocuparse. Mr Fenwick era muy puntual y debido a que hacía más de un año que lo visitaba, durante los últimos días se había tomado la libertad de ya ni siquiera tocar a la puerta, entrando como si estuviera en su propia casa. Fauster, quien rápidamente se había colocado los pantalones, no quería ni imaginarse que pasaría si Mr Fenwick lo sorprendía en aquello con la joven señorita Hendersoon. Lo más probable, admitía en su fuero interno, era que saliera corriendo a llamar a la policía y un escándalo como ese obviamente conllevaría un terrible perjuicio para con su reputación. Toda su vida se iría al tacho de la basura, de eso podía estar seguro.

Cuando terminó de ponerse la ropa, hizo lo propio con la joven señorita Hendersoon, a quien luego recostó con suavidad sobre el sofá. La mujer despertó y abrió los ojos como si fuera una princesa, mirando a quien la había rescatado de su largo sueño

- ¿Qué hora es? - Preguntó la joven aún medio adormilada.
- Las cuatro. - Respondió Fauster – Hemos terminado por hoy.
- ¿Y descubrió algo? - Preguntó nuevamente la mujer - ¿Tendré que volver mañana? Me siento extraña.
- Definitivamente, esto siempre lleva tiempo, y en su caso, para ser honestos, me parece que un par de sesiones no estarían de más.

La joven señorita Hendersoon lo miró y no tuvo ninguna objeción para con aquella sugerencia. En realidad había disfrutado la experiencia y no estaba aún en sus planes decirle la verdad.

- Antes que se vaya señorita. - Dijo Fauster a último momento. – Quisiera hacerle un par de preguntas.
- Adelante.
- ¿Tiene usted algún hermano o hermanos mayores?

La mujer no pudo disimular una sonrisa.

- No que yo sepa Doctor.
-¿Jugaba mucho con su padre cuando niña?
- Quizás. - Respondió ya de pie. - Como toda niña tal vez ¿por qué?
- Por nada, hablaremos mañana de eso, hasta luego y que tenga un buen día.
- Hasta luego Doctor Fauster, igualmente.

Entonces Fauster la vio abandonar su habitación con aquel contorneo tan característico de su cintura y no pudo dejar de observar aquellas piernas que casi danzaban debajo de su falda blanca.

La señorita Hendersoon entonces cerró la puerta tras de sí y vio el largo pasillo que conducía hacia la escalera. Al final de aquel pasillo frío y silencioso, había un hombre, quien la esperaba debajo de su impecable bata blanca mientras se fumaba un cigarrillo.

Desde la distancia la señorita Hendersoon le sonrió y el tipo le devolvió el saludo con un gesto de sus largas cejas.

- ¿Y cómo se portó hoy el señor Fauster? - Quiso saber el hombre. – ¿Tuvo algún problema con él?
- Ninguno doctor Fenwick. - Respondió la mujer. – La verdad, fue un agradable momento.
- ¿En serio? Vaya, me sorprende, la ultima de las jóvenes a su cargo Salió corriendo después que estuvo con él.
- Pues yo no tuve mayores problemas doctor, ¿sabía que le gusta que le digan doctor, doctor Fauster?
- Ja, sí, lo sé, lo sé. - Sonrió el doctor Fenwick.

Ambos sin embargo guardaron silencio cuando escucharon los pasos de una de las enfermeras bajando por las escaleras. El eco que rebotaba era tétrico, aunque el doctor Fenwick ya estaba habituado a él.

– Vaya, vaya, jovencita, me sorprende mucho, de veras. - Aplaudió el hombre. – De veras me ha sorprendido gratamente.
- ¿Por qué?
- Bueno, este es su primer día con nosotros señorita, señorita…
- Hendersoon.
- Sí, Hendersoon. Entiendo que este es su primer día aquí, y la veo demasiado relajada. Por lo general a nuestras internas primerizas al principio se las ve muy nerviosas, pero con usted es diferente. Su rostro por ejemplo.
- ¿Qué tiene mi rostro Doctor?
- Pues que está más vivo y jovial que nunca, y yo sólo había visto esa expresión en mi mujer y eso era cuando… pero bueno, dejémoslo así, estoy seguro que usted tiene otros asuntos que atender, la veré pronto señorita Hendersoon.
- Hasta luego Doctor.

La mujer entonces bajó por las escaleras sonriendo entre dientes y sintiéndose exquisitamente satisfecha. Sabía que mañana no faltaría a la cita con el Doctor, perdón con Fauster y ya podía imaginarse la fuerza de sus manos abrazándola y acariciándola y la frescura de su boca surcando las encendidas aguas de su fogoso vientre. Estaba segura que al entrar en aquella estrechísima habitación encontraría al amante perfecto y bien podía asegurar que valía la pena seguir el jueguito, excitándolo hasta el punto en que ese pobre hombre no pudiera resistir más y se abalanzara sobre ella para desnudarla y violarla como un animal salvaje, como la bestia confinada y necesitada en la que se había convertido.

Gonzalo Vilo Muñoz  

Artículos Relacionados
Narrado por Gonzalo Vilo Muñoz el 15-10-2009 [5 Comentarios]
Categoría: Cuentos

Comentarios   Hacer Comentarios



5 Comentarios

Narrador.es no asume responsabilidad alguna por las opiniones que los usuarios puedan expresar, ni las comparte necesariamente por el simple hecho de haberles proporcionado herramientas de divulgación y participación.


  • 1.- Narrado por Llum el 15-10-2009

    ¡Vaya! Muy bien narrado, bien hilado, con los cambios de punto de vista precisos… ¡Espero leerte más!


  • 2.- Narrado por Carlos de la Parrra el 23-10-2009

    Excelente.Maestría en la narrativa y transmite el placer al lector,la magia de contar lo que siente.Aplausos:
    Carlos .


  • 3.- Narrado por gonzalo vilo el 23-10-2009

    muchas gracias por sus comentarios. de todo corazon les agradezco el que hayan dedicado un poco de su tiempo para leerme, gracias


  • 4.- Narrado por Sebastián el 3-12-2009

    Me sorprendí bastante, muy bien relatado. No pude despegarme del relato en ningún momento. Interesante.

    See you…


  • 5.- Narrado por Karla Campaña el 5-02-2010

    Primo, no te conocía esa veta artística. Felicitaciones, super bien ahhh y feliz cumpleaños




Comentarios   Hacer Comentarios



Hacer Comentarios

Para escribir un comentario a este artículo, solo tienes que rellenar el siguiente formulario y pulsa el botón "Enviar»".Todos los comentarios son moderados por nuestro equipo de editores, por lo que es posible que tu comentario tarde algunas horas en hacerse público.

Es necesario cumplimentar los campos que aparecen con asterisco (*)

 

En cumplimiento de la LOPD 15/1999 y de la LSSI-CE 34/2002, te informamos de que los datos de carácter personal que voluntariamente nos facilitas, incluido tu correo electrónico, se incorporarán a un fichero automatizado, inscrito en el Registro General de Protección de Datos, cuya finalidad es la gestión de las consultas realizadas a través de la Web.Al remitirnos tus datos nos autorizas expresamente a la utilización de los mismos para realizar comunicaciones, incluyendo las que se realicen vía correo electrónico, y que Editorial Narradores, S.L. llevará a cabo para enviarte la información solicitada. Si lo deseas, puedes ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición de tus datos, remitiéndonos un escrito a Editorial Narradores, S.L., CM/ Otxarkoaga n° 2 - 1 ° (Edifício Arzubi); 48004 - Bilbao (Bizkaia), adjuntando una copia del documento que acredite tu identidad.

 

Comentarios   Hacer Comentarios


Índice de Artículos Publicados | Participar en el Blog | Política de Comentarios | Propiedad Intelectual | Retirada de Contenidos
©2010 narrador.es

narrador.es en faceboor    narrador.es en twitter


Wikio | Top Blogs | Literatura



Valid XHTML 1.0 Transitional     Validador CSS     Valid Atom 1.0        Directorio de Empresas de Cultura


Plataforma Wordpres