Carnaval en Hedeby
No le podía creer. Estaba en Suecia. Me había costado más de un año de ahorrar convulsivamente, suprimiendo las cañas de los sábados, el cine, el fútbol e incluso la ropa de marca. Pero lo había conseguido y es lo que importa. Y además había ido solo, no porque quería, sino porqué no había sido capaz de convencer a nadie: Que si es un país muy frío, que si prefiero la playa, que si me voy a las fiestas de mi pueblo.
Mi amiga y compañera de pluma, Llum Saumell, es un alma inquieta, enamorada de la escritura y buena narradora. Por ello y porque le gusta compartir conocimientos y experiencias trata de poner en funcionamiento un Taller de Narración Creativa.
Las siguientes líneas nacen fundamentalmente por tres razones. A saber: La primera porque me niego a dejar que el verano se escape así sin más, por lo que lo que he elegido un libro que además de ser una excelente novela, es también un pequeño libro de viajes, usos y costumbres.
El pasado julio se cumplieron diez años de la desaparición de Mario Puzo, el literato de la mafia. Acido en Nueva York en 1920 y de ascendencia italiana, se dio a conocer en todo el mundo por su gran novela “El Padrino”, que se publicó en 1969 y que pronto se convirtió en un best seller de calado mundial.
Hoy, pese a que pueda parecer presuntuoso por mi parte, voy a hacer alguna observación de errores gramaticales bastante comunes, y no sólo entre el más común de los mortales, sino, clama al cielo, entre los profesionales que deberían velar por el correcto funcionamiento de nuestra lengua.
Menos a algunos afortunados, las vacaciones se han terminado para la inmensa mayoría, que hemos vuelto a los talleres, fábricas y oficinas cariacontecidos y angustiados pensando en todo lo que queda para volver a tener días libres.