La Novela de Eulogia de Antonio Báez
Para alguien que está convencido de que la forma de aprender a escribir bien desde un punto de vista literario es leyendo a buenos escritores, novelistas o cuentistas, se ve algo sorprendido al comprobar que practicando ese tipo de escritura en páginas cibernéticas dedicadas a tales menesteres se da un número escaso de personas —muy pocas y especialmente dotadas para ello— que lo consiguen verdaderamente en el corto espacio de un par de años… y terminan siendo escritores aceptables, buenos cuentistas y novelistas, con obras dignas de ser editadas y dadas a conocer al gran público.
Una de estas personas cuya vocación literaria entiendo que ha permanecido larvada algún tiempo y que a su paso por páginas de relatos y narraciones en la red durante ese bienio ha nacido para contar bellas historias se llama Antonio Báez. Y he tenido la suerte de seguir de cerca ese feliz nacimiento y paulatino crecimiento hasta culminar en un excelente cuentista, como nos ha demostrado en su primer libro de relatos ‘Mucha suerte’, con trece historias dignas de ser leídas, editadas por la Editorial Narradores.
Siempre se ha dicho que es difícil toparse en una misma persona con alguien que sea a la vez buen cuentista y buen novelista. No creo exagerar si confieso que me he encontrado con esa persona. Tras leer ‘La novela de Eulogia’, novela corta de Antonio Báez, su ‘opera prima’, con la que se ha estrenado publicándola por capítulos en su propio blog: http://cuentosdebarro.blogspot.com/, donde nos anuncia a un novelista con un porvenir halagüeño dadas sus estupendas dotes de narrador.
Es una obra que resulta amena y se lee con facilidad. El autor hace una excelente descripción de los personajes, recreándose de manera especial en la protagonista, una señora mayor, enferma, divertida, que se aferra a la vida con todas sus fuerzas, acerca de la cual el narrador sabe mostrarnos bellos momentos de ternura y que desea terminar sus días, fustigada por una cruel enfermedad, de forma ‘diferente’ a sus congéneres, sorpresa que el novelista nos reserva para el último capítulo, el X.
Bienvenido, Sr. Báez, al duro mundo de la novelística, y que la suerte le sea propicia tal como intuyo.
Y gracias por hacerme pasar un buen rato. Se lo agradezco de veras como lector.
N.B. Tanto el autor como el que suscribe desconocen quién es el autor de las imágenes que ilustran la portada. Si se sintiese perjudicado por la publicación, le ruego nos lo haga saber por esta vía.
