Libros de Auto Ayuda
28-julio-2009Mario Alfageme
Ciudades gigantes con más de un millón de habitantes, prisas, estrés, mucha gente en el trabajo, mucha gente en tu comunidad de vecinos, mucha gente paseando a tu alrededor, en conciertos, espectáculos… y a pesar de todo nos sentimos solos, desamparados, sin un hombro en el que llorar o una mano que nos ayude a dar el siguiente paso.
Puede que sea por todo esto, que desde hace bastantes años los libros de auto-ayuda han proliferado en todas las sociedades teóricamente avanzadas. Libros en los que se nos enseña a superar crisis personales, despidos del trabajo, abandonos de parejas, separaciones matrimoniales, dejar adicciones o sencillamente a llevarnos un poco mejor con la vida y con nuestro entornos y ser un poco más felices.
No me lo creo. Lo siento, soy un escéptico. En este país donde este tipo de libros son lo más vendidos del mercado, nuestros abuelos eran agricultores, sirvientes del señorito de turno o trabajadores en alguna descomunal planta de altos hornos. Tenían más problemas que nosotros, mucho más graves y no necesitaron jamás libros de auto-ayuda para conseguir salir adelante, ellos y su familia. De todas las maneras, muchos no sabían ni leer.
No, no estoy a favor de este tipo de misticismo social moderno, y aunque no dudo de que algunos serán realmente buenos y que la intención del que lo ha escrito es la de ayudar, estoy seguro que detrás de la mayoría de ellos se esconde un oportunismo voraz y una malsana oportunidad de sacar dinero, a cambio del placebo embaucador que muchas veces cuesta veinte euros.
Porque no nos engañemos, todos necesitamos que alguien nos eche una mano y aunque no estoy en contra de las mentiras piadosas para solucionar cualquier tipo de problemas, si me enerva que cuatro (o cuatro mil) iluminados, sepan como curar todos y cada uno de nuestros males y conseguir que nuestra vida sea un camino de rosas (genéticamente tratadas para que no tengan espinas).
La vida es dura, pero también es maravillosa y si la educación actual se preocupara de nosotros, desde que pasamos a formar parte de las estadísticas de neonatos, cuando creciéramos no necesitaríamos que un canadiense o un estadounidense, nos dijera como tenemos que ir por la vida. Más aun, teniendo en cuenta que no importa si se vive en un pueblecito de Zamora o en una gran urbe de Argentina.
Cada vez que veo cualquier título que nos ofrece ayuda, me acuerdo de aquellos curanderos que desde la Edad Media, se patearon carreteras y montes para ofrecer al incauto y tranquilo siervo del señor del castillo, elixires de la eterna juventud, pócimas para embarazar, mejunjes para que crezca el pelo o aliños para alejar al diablo de nuestra vida. Pero esta vida es así, existe el embaucador, el que es embaucado y por supuesto el que se deja embaucar.

28 julio 2009 2:19
Estoy completamente de acuerdo con el texto, así suene un poco mamerto, los libros de autoayuda no son más que una negación del ser social y un clamor por cambiar el caracter individual de las personas, todo acolitado por aquel sol en torno al que giramos:—