Las Cenizas de Frank McCourt
El pasado 19 de julio nos dejó Frank McCourt. Una brutal meningitis acabó con la vida del profesor irlandés (también peleaba contra un maldito cáncer), una meningitis que consiguió en pocos días lo que la dureza de la vida que la había tocado vivir no había conseguido.
Tenemos que llorarle, no sólo porque se nos va un gran escritor, sino porque se va un hombre que tuvo el valor suficiente para probar suerte en la literatura después de jubilarse. Un hombre que nos dio a todos una lección de pundonor y afán de superación.
Porque la vida de McCourt, como sabe todo el que haya leído “Las Cenizas de Ángela” sabe, fue dura, complicada pero extrañamente serena y optimista. Porque después de superar su pasado se entregó en cuerpo y alma a la docencia.
La producción literaria de McCourt es corta y se ciñe exclusivamente a su propia vida; las memorias las inició con “Las Cenizas de Ángela” por la que consiguió el premio Pulitzer en 1997 y las continuó con “Lo Es” (1999), “El Profesor” (2005) y por último “Ángela y el Niño Jesús” (2007).
Una obra que inició para preservar el pasado del horroroso destino del olvido, una obra con la que ha conseguido emocionarnos y divertirnos; una obra como la vida misma, dura, triste, alegre, enorme, chiquitita y real.
Adiós Frank y que tus cenizas descansen con las de Ángela.
