La Evolución del Castellano
Las lenguas están vivas, cambian, evolucionan, se mueven y muchas veces, más rápido que lo que lo hace la sociedad. Y seamos serios, las transformaciones que sufren nuestros números, palabras y maneras de construir frases no llegan con la misma rapidez a toda la sociedad. Puede ser que una parte de esta sociedad sea poco receptiva y no tenga ningún interés en asimilar los cambios, o también puede ser que no se esté haciendo todo lo que se debiera para conseguirlo.
Desde esta página no pretendo suplir carencias de ningún tipo, ni llevar la bandera que no me corresponde, sólo quiero mostrar algunos de esos cambios que me parecen importantes y que creo que deberían de tener más repercusión de la que tienen.
Los números
La manera de representar los números en el papel ha variado mucho a lo largo de los años y la Real Academia de la Lengua hace las siguientes recomendaciones.
Los que tengan más de cuatro cifras se agruparan de tres en tres desde la derecha separando los grupos por un espacio y no por un punto o una coma y los que tengan menos de cuatro cifras se escribirán agrupados, sin separaciones de ningún tipo como hacíamos hasta ahora con los años (Ej. 34 567 678; 2145).
Fecha
Recuerdo cuando cambió el siglo la pelea que hubo por saber si se decía 2001 o el 2001, pues bien aunque la Real Academia recomienda no utilizar el artículo, su uso está aceptado y sería correcto.
Apóstrofo
Figura que representa una solo comilla (‘) y que actualmente está siendo mal utilizada porque se recurre a ella para poner el plural de algunas siglas (ONG’s) cuando el plural en español es similar al singular (ONG); no se debe utilizar como sustituto de las dos primeras cifras de una año Barcelona ’92, ya que es suficiente con escribir Barcelona 92 y tampoco se debe colocar en sustitución de los dos puntos o del punto para indicar las horas 20’35 por 20:35 o 20.35.
No confundir con apóstrofe que es una figura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigirse a sí mismo en iguales términos.
Como veis son sólo tres ejemplos pero que son muy significativos y que pueden ayudarnos a tratar un poco mejor a nuestro idioma.
