Desodorante, Crema de Dientes y Gel de Ducha

Desodorante, crema de dientes, gel de ducha y palillos de oreja. La tele encendida todo el día con el volumen al mínimo y sin que nadie le haga caso. Dibujos animados, mudos, moviendo la boca. Nosotros estamos desconcertados, abstraídos de nosotros mismos. Desodorante, crema de dientes, gel de ducha y palillos de oreja. Son escasos seis euros. Encima de la mesa el último cd de Monochrome con seis rayas de coca. Al lado, el de ese grupo del que nunca recuerdo el nombre, Half Foot Outside, qué buenos son por otra parte, con seis rayas de quetamina. Ahora recuerdo por qué dejé atrás todo esto, me gusta demasiado. Desodorante, crema de dientes, gel de ducha y palillos de oreja.
En la terraza de casa ondea una lona a través de la que se cuelan los rayos de sol, crepitando. Parece el efecto de algún video de Fugazi. Los videos de Fugazi son perfectos para ponerlos sin sonido, alguien me lo dijo algún día, o tal vez lo pensé yo y se lo dije a alguien en alguna ocasión, qué más da, lo importante es que es lo mejor que puedes ver sin volumen, como el pato Donald.
Zeus murió por toda la mierda esta. Empezó a chutarse speed, después coca, y por último caballo, más allá de la heroína no hay nada, está la muerte. Yo nunca se lo dije. A veces no hace falta abrir la boca cuando la mirada habla. Él sabía que no me gustaba lo que hacía. Yo sabía que él era consciente de ello. Por eso bajaba la cabeza cada vez que me veía. Hasta que murió. Nunca más la pudo levantar. Después cayeron los otros dos, uno detrás del otro. Yo lloré mucho cuando murió Zeus.
“Desodorante, crema de dientes, gel de ducha y palillos de oreja. ¿Algo más?”, me pregunta la cajera.
“No”, contesto. Hoy no tengo muchas ganas de hablar.
“Seis con doce”, dice.
Escasos seis euros, pienso.
Desodorante, crema de dientes, gel de ducha y palillos de oreja. Por mucho que te laves por fuera, mucha mierda se queda dentro.
