Cualquier Tiempo Pasado Fue Mejor
Si se pudiese echar de menos o añorar algo que no he vivido, conocido y cuyas únicas referencias las tengo por los hombres y mujeres que se preocuparon de que nada quedara en el olvido, lo haría. Es más creo que pese a que me imposibilita de tal sentimiento la edad y la época en la que vivo, lo que se me revuelve en el interior no es nada más que evocación y nostalgia.
¿Que qué es lo que añoro? Pues ni más ni menos cualquier época pasada en la que la literatura producía obras sublimes, estaba interconectaba de forma indisoluble con el resto de las llamadas artes y creaba, en torno a sí, grupos de pensadores, escritores, poetas y novelistas que fueron tan importantes que incluso la historia los recuerda de forma genérica y conjunta.
La Generación del 98, la Generación del 27 son sólo un ejemplo de ello. Todos tenían un nexo común, una idea que les movía, que les inquietaba y no importa si ésta era política, cultural o social, el caso es que todos hacían piña en torno a ella y creaban, discutían, se odiaban e incluso se pegaban. Pero de todo este amor-odio-necesidad-complementación nacieron obras cumbres de las letras españolas.
Puede que todas estas formaciones sólo sean visibles con el paso del tiempo y que los integrantes de las mismas no fueran conscientes de lo que estaban haciendo, pero es que en la actualidad pienso que estamos huérfanos de sentimientos, de motivaciones y de ideario cultural global. Y no digo que no existan buenos pensadores, novelistas y poetas, lo que creo es que paradójicamente, la tan manida globalización ha hecho que todos los escritores actuales vayan por libre, que no se reúnan espontáneamente y que no debatan sus ideas más que en programas amañados y superficiales.
Porque ¿tenemos en la actualidad algo parecido a la Residencia de Estudiantes dónde se conocieron, Dalí, Lorca y Buñuel por poner sólo un ejemplo?, ¿o un bar como el Café Madrid, la Cervecería Inglesa o el Café Levante en los que discutían, hablaban y se amedrentaban con picos de oro nombres tan insignes como Valle Inclán, Baroja, Azorín o Rubén Darío? No.
Y es triste porque si hoy existiera algo aunque se pareciera sólo de lejos, estoy seguro de que congregaría más espectadores que todos los Grandes Hermanos, Famas y demás suculentas bazofias televisivas juntas.
Triste época ésta y triste recuerdo, que no tengo pero que siento tan mío como si lo hubiese vivido.
