La Influencia del Emperador para Citar Escritores Negros
Amigos editores y demás profesionales del gremio: ¿para cuándo una biografía autorizada en castellano del nuevo Emperador? ¿tan próximas las navidades y a ningún lumbreras se le ha venido a la mente editar un libro con la vida y milagros del presidente electo de los USA, mister Barack Obama? ¿quizá un volumen analizando las futuribles e inimaginables hazañas que este primer emperador negro de la historia realizará bajo su mandato?
Amigos lectores, amigos Narradores, vivimos días que la gran mayoría de los mass media tildan de históricos. Ha llegado a lo más alto del Imperio un hombre de raza negra y parece que dicha característica sea suficiente como para presuponer grandes cambios en una nación que, por su mala gestión durante los últimos años, ha quedado muy en entredicho.
Yo, personalmente, sí me alegro de que Obama, por el mero hecho de ser negro, sea presidente de los EEUU. Creo que si hace una década me llegan a decir que un negro llegaría diez años más tarde a la cúspide del imperio me hubiese reído a la cara del autor de dicha afirmación y le habría tildado de loco iluso.
Me alegro, por tanto, de tener que tragarme dicha respuesta y también por el hecho de que, en cierta forma, se dé una equiparación racial en el poder de un país como los EEUU de América. Me alegro por mitos del siglo XX como Malcom X, Martin Luher King e incluso por personajes más anónimos como Rosa Parks.
A pesar de ello, la figura de Obama, desde un punto de vista estrictamente político, es decir, dejando de lado consideraciones relacionadas con el color de la piel, ya no me inspira tanta confianza; entiendo que los americanos hayan otorgado su confianza a este tipo y que, en genral, este cambio haya sido tan bien recibido a nivel mundial. Lo entiendo porque cualquier cosa que sustituyera a George W. Bush y a todo lo que oliera a rancio tejano (leáse Mrs. Palin… ¡qué bochorno de mujer!) iba a ser bien recibido, y Obama con esa pose, esa dialéctica y ese carisma o presencia que él posee (y que su equipo mercadotécnico se ha encargado de elaborar), era el candidato perfecto para dicho cometido.
El caso es que dudo mucho que, a pesar de ello, Obama vaya a tener lo que hay que tener para comenzar a universalizar el sistema sanitario en su país, que vaya a respetar lo acordado en Kioto, que vaya a frenar las tremendas ambiciones de la industria armamentista y petrolera, que vaya a cerrar Guantánamo, que vaya a sacar tropas de Afganistán, que no vaya a intervenir en Irán… Demasiado para el body, me parece a mí. Pero oigan, ojalá me equivoque.
Se estarán preguntando, a estas alturas de entrada, si se han equivocado de Revista y han dado con sus ojos en un blog de análisis de política internacional o algo del estilo, y razón no les falta. Aunque comencé este post relacionando la figura del emperador negro con los dueños de editoriales, la literatura - temática habitual de este sitio - no ha vuelto a hacer acto de presencia. Bueno, pues eso lo corregimos inmediatamente.
Y lo hacemos volviendo, nuevamente, sobre la raza de Obama. Este hecho, ya hemos dicho, sí es histórico. Es simbólico y significativo. Reseñable y digno de ser recordado. El primer emperador negro. Esta caracterísitica sirvió para que en mi cabeza se fuera fraguando la entrada de hoy, la entrada del sábado en narrador.es.
Dicha entrada iba a girar en torno a la figura de los muchos escritores negros de prestigio y ampliamente reconocidos que todos hemos leído y que a todos enseguida nos vienen a la cabeza. Pero, ¿saben una cosa? A mí, por más que me he esforzado, no me ha venido ninguno. Supongo que ahora ustedes, en sus acertados comentarios, me atacarán por haber olvidado a tal o cual autor, por no recordar a la dramaturga afroamericana célebre por X obra o por no citar al consagrado escritor de esa raza.
Barack Obama es el primer presidente negro de los EEUU y, efectivamente, es un hito. De su política, a priori, no tengo grandes esperanzas, pero de lo que el hecho de ser negro supone para todos los ámbitos sí albergo alguna. Espero que, en próximos escritos, gracias a la influencia del emperador, pueda citar a uno solo de los escritores o escritoras negros que existen.
