Recibí el anuncio por correo electrónico a través de la empresa de colocación on-line a la que me había apuntado hacía unos meses. Estaba entre otras ofertas, ninguna de las cuáles se correspondía al perfil que yo había descrito en mi currículum como la del soldador tubero con experiencia en dirección de equipos, limpiadora especializada en riesgo laboral, teleoperadora con conocimientos de chino (cantonés), técnico de recurso eólico, tramitador de siniestros (becario duración determinada)… Los leí casi de refilón, pues tenía mi atención repartida entre los titulares radiofónicos del informativo de las ocho y el ruido de la cafetera a punto de hervir… Me detuve en el titular: “Profesora suplente para internado”. Lo releí: ya ninguna oferta me sorprendía, pero aquella era, realmente, insólita. Abrí la información para obtener más detalles y apareció: ¡Mujer, decídete! Trabaja en un internado como el de Torres de Malory. Se busca profesora suplente (duración determinada) de lengua castellana para colegio inglés.”
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