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Viernes en el Cayo Triste

Ilustración de 'Viernes en el Cayo Triste'Afuera diluviaba, el mes de Julio podía ser terrible por estas latitudes. Todavía no eran las ocho y el bar estaba ya abarrotado. Mi cuadrilla preferida había logrado hacerse con una mesa cerca de la barra. Rondaban todos los treinta y cinco, eran simpáticos, atractivos y educados aunque supongo que ello no les impedía hacer de vez en vez algún comentario obsceno sobre mis tetas o mi trasero. Les conocía desde la época del instituto, yo me había rendido al mundo laboral poco después, pero ellos consiguieron acabar la universidad y no les había ido nada mal.

Izan y Xabi trabajaban juntos, el día y también la noche. Tenían un estudio de arquitectura y últimamente desarrollaban un proyecto empresarial un tanto descabellado. Estaban convencidos de que un club de alterne, disfrazado de spa, sólo para mujeres sería una idea exitosa. Y desde luego a mí me lo parecía. Juancar era el más inteligente, acababa de volver de Budapest donde daba clases en la Universidad y Marcos era un deportista nato, todos los años desaparecía el mes de vacaciones para hacer escalada en algún lugar perdido del planeta. Pero yo al que más conocía era a Daniel, habíamos sido compañeros de clase antes incluso de empezar el instituto y le tenía un cariño especial. Era el más desaliñado de todos pero sus ojos sonreían siempre. Excepto hoy.

Izan se acercó a la barra.
- ¿Nos pones otra ronda bella?

Me guiñó el ojo. Él sí que era un adonis, un cuerpo realmente beneficiado por la naturaleza. Izan gustaba por igual a hermanas, hijas, madres y abuelas. Y no tenía novia. Era casi como un pacto entre ellos, todos estaban exquisitamente solteros.

- Darme un respiro y os lo llevo yo a la mesa. - Le contesté

- Entendido Carla, tus vodka con zumo son los mejores del mundo, merece la pena esperar.

Se filtraban retazos de su conversación a través del bullicio del bar. A veces podía ser realmente interesante, pero hoy había algo que les inquietaba. Daniel era el que más hablaba y por sus gestos se le adivinaba preocupado por algo. Juancar me descubrió examinándoles y alzó la mano.

- ¡Trae esos cubatas y siéntate con nosotros Carla!, acabas tu turno ahora, ¿no?

Tenía razón, en realidad debería haber acabado mi turno hacía ya media hora. Cogí los vasos y me acerqué a su mesa. Daniel ni siquiera me miró.

- ¿Va todo bien Dan? Se te ve preocupado.
Fue Xabi quien me contestó

- Le han entrado en casa Carla, hemos llegado hace un rato de la comisaría.

- ¡Joder!… Lo siento Daniel, este pueblo cada vez está peor. ¿Te han hecho mucha avería?

Esta vez me miró. Ni rastro de sonrisa en sus ojos.
- No me han robado nada Carla, han forzado la puerta y… - suspiró antes de proseguir -…me han decorado las paredes con bonitas frases en rojo Burdeos. En todas pone lo mismo: cabrón, te voy a rajar. Es un regalo de Silvia, tiene como misión convertir mi vida en un infierno y parece que lo está consiguiendo.

Ahora era yo la que enmudecía. Silvia era una psicópata, demasiados años de heroína habían hecho un buen trabajo, y cuando bebía demasiado era directamente una bomba preparada para estallar. Daniel había salido con ella unos pocos meses, suficientes para saciarse de su locura, pero no había previsto el hecho de que Silvia no tenía intención alguna de dejarle marchar. Dan había cambiado sus números de teléfono, su correo electrónico, algunas rutinas y ahora debía pensar que también tendría que cambiar de domicilio.

Estaba asustado y sus amigos también, más incluso que él mismo. Yo conocía a Silvia, la había visto liarse a puñetazos con tipos que la doblaban en tamaño y siempre me había preguntado qué demonios había visto Daniel en ella. No tenía miedo a nada y era peligrosa.

Intenté tranquilizarle
- No te preocupes Daniel, si ya has puesto la denuncia la policía se encargará, te acabará dejando tranquilo.

- Ese es el gran problema - interrumpió Marcos - al final el muy idiota no lo ha denunciado.

Miré a Daniel interrogante
- ¿Y eso?

- Le han dicho - continúo Marcos - que Silvia tenía otras diligencias abiertas por daños y agresión.

- ¿Y…?

- Y este insensato dice que no quiere complicarla más la vida exagerando la situación.

- ¿En qué demonios estás pensando Dan? - me sentía enojada por su imprudencia - ¿Crees que es una rabieta adolescente? Joder que te ha amenazado, ha destrozado tu casa. Es peligrosa cariño, tienes que denunciarlo.

Me miró abrumado.
- Sé que pensáis que el loco soy yo pero en el fondo Silvia es buena persona, está enferma, pero se le pasará, dormirá y mañana querrá pagarme un pintor que arregle el destrozo. La conozco, tiene un demonio dentro que la enloquece, pero también tiene un ángel.

No podía creer lo que estaba oyendo, le cogí de la mano.
- Daniel por favor, esto es serio…- quería convencerle, abrirle los ojos, pero nuestro tiempo se había acabado…

Silvia cruzó la puerta del bar como un huracán. Tenía la mirada ausente y su sola presencia causaba ese tipo de terror que hace enmudecer. Cualquiera de los hombres que me rodeaban tenían envergadura suficiente para haberla sujetado, pero ella fue más rápida.

El filo del cuchillo cortó el aire hasta alcanzar la garganta de Daniel.
- ¡¡Cabrón!!

Izan le sujetaba la garganta intentando evitar lo inevitable.
- Qué alguien llame una ambulancia.

-Abre los ojos, por favor, por favor, Dan…

Varias personas había intentado detener a Silvia sin éxito, también Marcos, Xabi y Juancar habían salido corriendo detrás de ella. Pero era una fiera multiplicando sus fuerzas al sentirse acorralada.
La sangre no paraba de brotar, teníamos las manos empapadas, hacía mucho calor y me faltaba el aire… creo que me desmayé.

Habían pasado tres meses desde el funeral y todavía me dolía la rabia, la impotencia, lo absurdo de la pérdida. Había anochecido y el cementerio estaba vacío, pero lo que me hacía estremecer era otra cosa. Una certeza.

Ahora todos éramos de verdad iguales, era un camino que no podía avanzar más sin descubrir el sendero de la violencia y el terror. Y lo habíamos descubierto. Me santigüé.

Narración: Anabel Narganes
Ilustración: Carlos Delgado y Jesús Prieto

 

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Narrado por Anabel Narganes el 31-07-2008 [2 Comentarios]
Categoría: Cuentos

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2 Comentarios

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  • 1.- Narrado por Anabel Narganes: la Liter el 31-07-2008

    [...] Relatos publicados en narrador.es: 2-08-07 >> “Crouper” 17-04-08 >> “Trente-Six Heures” 31-07-08 >> “Viernes en el Cayo Triste “ [...]


  • 2.- Narrado por Ruth "Santa Cruz de Boedo" el 17-04-2009

    Gratamente sorprendida, no sabía q tenías esta maravillosa “pasión”. Sigue así. Espero poder contactar contigo, después de tanto tiempo. Si esto te llega, por favor ponte en contacto a través del e-mail. Bsos




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