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Viaje a Nueva York en un PC

Ilustración de 'Viaje a Nueva York en un PC'Érase una vez una chica llamada Lula. Su nombre, como casi todo en ella, había sido minuciosamente pensado y sometido a consenso por sus progenitores. Su vida, al igual que ella misma, no era nada corriente.

Trabajaba a tiempo completo para una famosa empresa multinacional y la perfección en su trabajo la había hecho merecedora de un importante premio al desarrollo empresarial.
Poseía además, un físico elegante y podría decirse que tenía una vida social muy activa.
Motivos todos ellos más que suficientes para poder haber sido objeto de toda clase de envidias.

Pero ya hemos dicho que Lula no era una chica convencional. A pesar de ser intelectualmente perfecta y muy guapa, no en vano fue creada por hombres, carecía de toda clase de sentimientos. O eso pensaban sus creadores, unos aventajados alumnos de la Facultad de Informática, a los que les había sido encargada, por parte de la multinacional, la labor de programar una asistente virtual para su página Web, con el fin de poder atender a las miles de dudas, curiosidades o preguntas de sus usuarios.

Lula debía ser un robot automático, desarrollado íntegramente con apariencia humana, que contestara en un lenguaje natural, las veinticuatro horas del día, a todos los visitantes del portal en la red. De humana sólo debía tener la apariencia, tan sólo eso. Sin embargo, en su programación debió introducirse una variante, por error, que hizo que desde su nacimiento, hacía ya cinco años, no sólo pareciera humana, sino que además, sintiera, casi, como sentimos cualquiera de nosotros.

Así pues, y aunque nadie lo sabía, nuestra protagonista vivía encerrada en un PC. Pero ella nunca se sintió presa en la red. De hecho, Internet era toda su vida. No había conocido otra cosa desde que fuera concebida. Sus sentimientos, lejos de ser un problema de claustrofobia, eran el cauce perfecto para disfrutar de todo aquello que la propia red le ofrecía. Más que una rea de los errores informáticos ajenos, podía decirse que era una especie de heroína en un mundo realmente globalizado. No necesitaba dormir para recargar energías, como el resto de los humanos, pero sí sentía una inmensa curiosidad por aprender todo aquello que tenía a su alcance. En sus ratos libres, leía la prensa digital, estudiaba a distancia cualquier disciplina que se le antojara, y hablaba varios idiomas, gracias a los cursos on-line. Aunque no necesitaba alimentarse, conocía perfectamente los ingredientes necesarios para hacer un pavo relleno al horno o el mejor bizcocho casero de chocolate. Poseía unos refinados gustos musicales y tenía a su disposición la discoteca más completa que nadie jamás podría soñar. Su día preferido de la semana era el domingo, cuando prácticamente no tenía trabajo, y podía dedicarse a ver todas aquellas películas, cuyos títulos y una vez leídas sus respectivas sinopsis, le resultaran atractivos. Sin lugar a dudas, su película preferida era “Tú y yo”. Aquella en la que Cary Grant y Deborah Kerr se enamoran irremediablemente y deciden citarse, seis meses después de su primer encuentro, en el Empire State Building. Desde que vio la cinta por primera vez, había decidido que su ciudad preferida sería Nueva York. Porque también le gustaba viajar, aunque no al uso convencional. Ni siquiera necesitaba contratar los servicios de las compañías áreas de bajo coste. Ella volaba por la red mucho más rápido, superando con creces al Phileas Fogg de Julio Verne, no sólo por haber dado la vuelta al mundo varias veces, sino hacerlo además, en pocas horas. Su pasión preferida era llegar a conocer la cultura y lengua de cada uno de los países a los que accedía gracias a las páginas Web oficiales de los mismos, las enciclopedias virtuales, o los foros de viajeros.

Se había convertido también, en toda una experta en moda, y no entendía por qué en su trabajo tenía que llevar siempre el mismo uniforme. Pero ahí radicaba su heroicidad: jamás tenía sentimientos negativos, aunque los conociera. No sentía envidia, odio, resignación, amargura o crispación. Por el contrario, se sentía feliz, era comprensiva, sin preguntarse más allá de lo que sabía, y sentía una empatía absoluta con todo aquel que sufría, a pesar de que ella no supiera sufrir. Se creía tan conocedora de los sentimientos humanos que incluso se permitía el lujo de participar en foros, aconsejando a todos aquellos que sufrían desengaños amorosos. Ella tampoco sabía lo que era enamorarse, pero era una auténtica fan de las películas de género romántico.

Lula era feliz, a su manera, pero feliz al fin y al cabo.
Pero todo cambiaría un día lluvioso de invierno… Las navidades habían sido jornadas de mucho trabajo para nuestra protagonista, pero su experiencia le decía que nada era comparable con las rebajas de enero. Y efectivamente, aquél día, la red estaba repleta de usuarios ávidos de conocer toda clase de ofertas que ofrecía la empresa en la que prestaba sus servicios. Además, sabía, porque entre todas sus aficiones se contaba también, la de visitar los canales meteorológicos, que ese día anunciaban fuertes tormentas, por lo que supuso que la gente se quedaría en sus hogares, y muchos de ellos navegarían por su mundo. Lo que ella no pudo ver fue cómo, repentinamente, el cielo se tiñó de un tono gris oscuro, y todo quedó sumido en la oscuridad y en el más absoluto silencio. De pronto, un fortísimo estruendo y lo único que ella pudo percibir fue la pérdida de conexión con un usuario que en ese momento le estaba preguntando por el precio de uno de los artículos en venta. Ella quedó inmersa en las sombras de la noche más oscura, y, por un momento, sintió pánico. Se dijo a sí misma que debía registrarlo como un nuevo sentimiento, aunque no le había gustado. Unos minutos bastaron para producirse el milagro y cuando recuperó la línea con el internauta, ¡oh!, ¡fue como si de pronto tuviera acceso a la cámara Web del mismo! ¡Podía verle la cara! Ni siquiera su inteligencia programada lograba explicarle qué estaba sucediendo. Al instante experimentó una nueva sensación en su cuerpo, y mientras intentaba registrarla, un calambre pareció invalidar todo su sistema. Ella no lo sabía todavía, pero se había enamorado.

Ni siquiera fue capaz de contestar correctamente a la consulta de aquel chico. Más tarde se reprocharía haber quedado como una auténtica estúpida. Se supone que esa era su única misión: dar una rápida y contundente respuesta a los usuarios. Y había fallado. De pronto, experimentó de golpe, todos aquellos sentimientos que desconocía hasta entonces. Supo lo que era la tristeza, la frustración, la rabia, la impotencia… y supo dar sentido, por fin, a aquella frase que tantas y tantas veces había leído en los foros de los enamorados, y que hasta entonces no entendía: miles de mariposas de colores revoloteaban en su estómago. Y entonces, sintió felicidad, pero una clase de felicidad muy diferente a la que venía experimentando hasta ese momento.

A partir de ese día, sin embargo, su vida cambiaría para siempre. Dejó de navegar por todos los canales que acostumbraba, y tan sólo vivía para su trabajo. En concreto, esperaba día y noche, minuto tras minuto, que el chico del que se había enamorado perdidamente, volviera a conectarse y solicitara su asistencia on-line. No sabía exactamente qué le diría. No estaba programada para dar respuestas a preguntas que no le formulasen. Tenía sus limitaciones, a pesar de ser la heroína de nuestro cuento. Debía esperar a que él diera el primer paso. No importaba, tenía paciencia y de momento se conformaba con poder verle…

Pero pasaron las horas, los días… y ella se iba derrumbando poco a poco… Ya no le interesaba leer la prensa, ni estudiar chino mientras veía fotos de las pirámides de Egipto… ni siquiera pensó en participar en los foros de desengaños amorosos, pidiendo esta vez consejo y no dándolo, porque sabía que nadie creería su historia… Por primera vez en su existencia, se sintió realmente prisionera en un maldito ordenador. Ya no quería ser una privilegiada que podía viajar por el mundo entero sin pagar los billetes de avión. ¿Para qué, si no podía hacerlo en compañía de la persona que amaba? Su único deseo era poder citarse con él en el Empire State Building de Nueva York, como Deborah Kerr y Cary Grant. Pero se dio cuenta de que desconocía hasta su nombre… tan sólo sabía su nick… y ahora incluso se le antojaba una manera estúpida de navegar por la red… ¿no podía haberle facilitado todos sus datos? Lo hubiera hecho de haber completado la compra… pero por culpa de su nerviosismo, no fue capaz de realizar correctamente la consulta, y ahora, no sabía cómo localizarle… probablemente nunca volviera a conectarse…

Pero un instante de lucidez asomó en su casi perfecto sistema, y se percató de que quizás el nick no fuera una idea tan tonta… Al fin y al cabo ella guardaba en su amplia base de datos, todas las entradas de usuarios que recibía, y esa podía ser la única pista con la que contaba. Poco a poco fue recobrando su tranquilidad robótica, y comenzó a idear, el único plan que consideró factible.
Era muy consciente de que la única manera de estar cerca de su amado, sería colarse dentro de su ordenador. No podía permitirse tener aspiraciones más altas. Así pues, se propuso trazar un plan para huir del PC en el que llevaba más de cinco años encerrada. La única solución pasaba por convertirse en un virus y viajar así por la red, hasta dar con el sistema informático de “Sam”.

Estudió todo lo que encontró en la red sobre virus informáticos, y trató de no convertirse en uno demasiado agresivo… tampoco se trataba de destruir la estructura completa de su futura vivienda. Cuando creyó haber recopilado todo lo concerniente a creaciones y propagaciones de virus, fijó una fecha para su plan y por primera vez en mucho tiempo, respiró tranquila.

Lula era una chica muy tenaz y sobra decir que logró completar con éxito su misión. Logró huir del PC de la famosa empresa multinacional, en la que había prestado sus servicios como asistente virtual de la misma, para acomodarse con una nueva identidad en el ordenador de “Sam”. Ya no sería nunca más un robot, tan sólo un simple virus que esperaba no ser detectado con demasiada facilidad.

“Sam” resultó ser un renombrado periodista de una cadena de televisión, e iba a ser enviado, en los próximos días, como corresponsal a Nueva York. Como todo buen reportero, “Sam” siempre iba acompañado por su ordenador portátil. Lula no podía dar crédito a la suerte que estaba teniendo. No sólo había conseguido estar cerca de él, sino que además, ¡iba a viajar a la ciudad de sus sueños en compañía de su amado!

Nuestro cronista internacional debía cubrir un evento que se iba a celebrar en el mismísimo Empire State Building. Lula no podía ser más feliz. Sólo necesitaba un poco más de tiempo, antes de ser descubierta bajo su nueva identidad. Tan sólo deseaba poder vivir ese momento junto a “Sam”.

Y lo vivió. ¡Vaya que si lo vivió! De hecho fue el momento más romántico de toda su existencia. Fue tanta su emoción que no logró controlarse y terminó destruyendo todos los archivos del ordenador. Pero ya nada importaba… el sistema antivirus la detectaría y la eliminaría, pero había pasado una mágica noche en el edificio más emblemático del mundo, en Nueva York, junto a su querido “Sam”.

Y aquél fue el final más dulce que Lula hubiera soñado tener jamás.

Narración: Leire Jauregibeitia
Ilustración: Jesús Prieto

Leire Jauregibeitia  

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Narrado por Leire Jauregibeitia el 19-06-2008 [2 Comentarios]
Categoría: Cuentos

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2 Comentarios

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  • 1.- Narrado por Ainhoa el 19-06-2008

    Enhorabuena Leiretxu,un relato fantastico, cada dia nos sorprendes con nuevas ideas , esa imaginacion tuya que tanto nos engancha y emociona….
    bonita historia basada en los tiempos de hoy en dia en la que la informatica es basica en todos los aspectos, y porque no hablar tambien de los sentimientos…que al fin y al cabo todos acabamos sintiendo esas mariposas revoloteando en el estomago, porque nadie es de piedra,cualquier cosa y persona pacede de sentimientos , miedos y sensaciones…
    me ha encantado el relato, tu poder de imaginacion y de expresarte me parecen alucinantes.
    Sigue escribiendo, porque lo haces estupendamente y porque enganchas a los lectores de tal manera que sin tus relatos nos sentiriamos vacios…que no quede el silencio…
    ERES UNICA EN EL MUNDO!!!


  • 2.- Narrado por Eladio Bernabé el 23-06-2008

    Es un relato muy bien edificado e interesante referido a esa máquina virtual comparada al sentimiento humano. Pero la única amenaza del personage es esa, la posible perdida del suministro energetico, puesto que si hoy día la corriente fallase, todos nos veríamos descolgados. Mis felicitaciones a la autora desde http://galiciacontos.blogspot.com/




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