La Centralización del Teatro
El pasado 27 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Teatro. Creada (la efeméride) en 1961 por el Instituto Internacional de Teatro (ITI), la idea original es que en ese día se hiciera teatro, se hablara de teatro, se argumentara de teatro y los espectadores pudiesen disfrutar del teatro, en una jornada cuyos actos sirvieran de reivindicación para con las Artes Escénicas.
La idea me parece maravillosa, porque como ya hemos dicho alguna vez, creo que el teatro, tanto en las revistas literarias, como en los blogs especializados o en las páginas culturales de los diarios, está un poco abandonado.
Por que no lo olvidemos, el teatro es sobretodo y ante todo, representación, transformación visual, auditiva y escénica. El teatro nació para ser disfrutado desde un palco o una butaca; y aunque su lectura puede ser en muchos casos estimulante, divertida y apasionante, nunca podrá sustituir al placer del espectáculo en todo su esplendor.
Por eso me enrabieta (una palabra cursi para mostrar mis sentimientos de frustración y desilusión) que en un día tan especial como el que fue, los actos, representaciones, manifestaciones, proclamas y estímulos se circunscriban casi por entero (en este complicado país) a su capital, Madrid.
Y es que en la inagotable ciudad se ofrecieron más de cien espectáculos repartidos en 70 espacios diferentes. Talleres para niños, titiriteros, compañías de danza, teatro clásico, payasos, pasacalles, y bailarines de Breakdance deleitaron a un público que entregado, abarroto casi todos los aforos.
¿Y los demás qué? Qué ocurre con los que no vivimos en Madrid? ¿Qué pasa con los que vivimos en una ciudad de provincias y que no podemos desplazarnos hasta la capital? Pues nada, que nos tenemos que conformar con ver por la tele (si es que lo programan) algún espectáculo.
Porque no digo yo que todo el despliegue que se produce en Madrid, se tenga que hacer en todas las ciudades, grandes y pequeñas, pero sí que tendría que haber un poco más de ecuanimidad a la hora de distribuir los espectáculos por las diferentes provincias españolas. A no ser que vivir en Madrid sea ahora, sinónimo de oportunidad cultural.
Y que conste que no es mi intención la de criticar esta estupenda ciudad, ni por supuesto a los madrileños (gatos o de adopción), pero lo que sí que digo es que no es justo que unos pocos elegidos, tengan durante todo el año saturación de espectáculos y el resto, tengamos que esperar a que las compañías se dignen a visitar nuestra ciudad o a organizar un viaje cultural a la capital del reino.
¿Ocurre lo mismo en México, Ecuador, Venezuela o Argentina? Y si es así, ¿de verdad no se le pasa a nadie por la cabeza, que al igual que la educación, el poder acceder de forma fácil a todo lo que nos ofrece la cultura debería de ser prioritario en las agendas políticas? No lo sé, puede todo esto no tenga tanta importancia como yo pretendo darle, pero aunque sólo sea por tener en cuanta el aspecto económico se tendría que replantear esta centralización de la cultura.
