Los Santos Inocentes
Varias veces a lo largo de la vida de esta Revista Literaria, hemos escrito sobre Miguel Delibes, pero como pasa con otros muchos escritores, pienso que todo lo que se hable de ellos y de su obra, nunca es suficiente. Por eso y porque sé que “Los Santos Inocentes” es una de las grandes novelas escritas en castellano en el siglo XX, dedicaré las siguientes palabras a homenajearla.
La obra describe, de forma descarnada, como en la postguerra española, en el campo extremeño, el hombre explotaba al hombre. Como los señoritos y sus familias, al igual que siglos atrás, eran dueños de las tierras, los pensamientos y las almas de los hombre y mujeres que vivían por y para ellos.
Es la historia de unos personajes, unidos por el lazo irrompible del vasallaje tradicional y conectados por la pasión cinegética de los amos y la sumisión, muchas veces humillante, de los siervos al realizar el trabajo. Es la historia real de los cortijos en los duros años de la España de mediados del siglo XX.
Miguel Delibes utiliza de forma magistral, el lenguaje rural, haciendo que las palabras y frases simples que utilizan algunos protagonistas del libro, tengan un significado que va mucho más allá; un significado que en su llaneza, nos conecta con el sentido ancestral de la comunicación oral campesina en España.
En 1984, Mario Camus dirigió la película “Los Santos Inocentes”. Y aunque generalmente me abstengo de comentar el cine que se realiza a partir de novelas o cualquier tipo de obra escrita, porque generalmente su calidad deja mucho que desear, aquí voy a hacer una excepción.
Porque el largometraje de Camus es una delicia; porque retrata a los personajes y el ambiente como si hubiese sido el mismo Delibes el que lo hbubiera hecho y porque, sobre todo, los actores y las actrices realmente son lo que nos muestran en la cinta.
Pero hay algo más. Una cosa que me pasa muy pocas veces y es que cuando pienso en los persones de “Los Santos Inocentes” ya no tengo que imaginármelos, porque Paco Rabal, Alfredo Landa, Juan Diego, Terele Pávez, Ágata Lys, Agustín González o Mari Carrillo parecen realmente salidos de las páginas de la novela. Es como si su transformación durante el rodaje fuera real.
Además creo, como dice mi compañero de pluma Antonio Senciales en su artículo “Los Que No Han Sido”, que Miguel Delibes es uno de los escritores merecedores del Premio Nobel y que aún no se lo han concedido.
