Ángel Domínguez: Cita con un Gran Ilustrador
Ángel Domínguez
Como casi todo lo artístico, la ilustración en España, no es que esté menospreciada, es que es una gran desconocida. Puede que los grandes nombres internacionales de dibujantes de cómics se salven del ostracismo pero estoy seguro de que los ilustradores y dibujantes son desconocidos para la inmensa mayoría.
Por suerte, en este país, contamos con la presencia de uno de los grandes ilustradores reconocidos internacionalmente, Ángel Domínguez.
Un dibujante autodidacta nacido en la Vizcaya de la década de los cincuenta, que tiene un currículum tan extenso como impresionante. Desde que en 1980 publicara “Nuestras Aves”, su primer libro ilustrado, su carrera como ilustrador ha sido imparable.
Y aunque casi todo su trabajo lo ha realizado en Gran Bretaña y Estados Unidos, también en España se le ha sabido reconocer su talento, ya que entre otros ha conseguido el Premio de la Generalitat de Catalunya al Mejor Libro Infantil Ilustrado.
Entre sus obras podemos destacar: “Alicia en el País de la Maravillas” (Nueva York 1996), “Anaconda y Otros Cuentos de la Selva”, “Diario de un Ratón Victoriano” o “Doce Días de Navidad” (Londres 1996). Pero quizá su logro más impresionante ha sido que la mismísima reina Rania de Jordania, le reclamara para que ilustrara un libro homenaje a su suegro, el rey Hussein, “The King´s Gift” (Londres 2000).
La Entrevista
Con todos estos datos en mi cabeza, una grabadora y un cuaderno, me encaminé hace algún tiempo hacia la residencia de Ángel Domínguez, en compañía de algún compañero de narrador.es, para hacerle una entrevista.
Nos recibió junto a su esposa Mamen en la entrada de su domicilio y entre presentaciones y amables frases de bienvenida nos trasladaron hacia una acogedora sala de estar. En seguida me di cuenta que aparte de un gran conversador, es una persona sencilla y abierta. Nos ofrecieron refrescos y café y comenzamos a conversar.
Mi idea era haber construido una entrevista al uso, clásica, pero en la conversación fueron apareciendo todos y cada unos de los temas sobre los que quería preguntarle, así que deje la grabadora en marcha y me abandoné al placer de la charla.
Nadie es profeta en su tierra. Efectivamente, yo me tuve que marchar a Inglaterra, porque aparte de admirar su cultura, allí valoran mucho al libro y a la ilustración. En una ocasión, en la Feria del Libro de Madrid, intenté enseñar mis trabajos a dos o tres editoriales y en una de ellas, literalmente me dijeron: “no creo que nos interese”, sin ni siquiera dignarse a mirar mis trabajos. En cambio los ingleses se molestan, se preocupan por tu obra, con pasión, con delicadeza y el dinero casi nunca es un obstáculo.
Mamen que hasta ese momento había permanecido en silencio, nos cuenta (y sus recuerdos, parecen ser mucho más claros) que la Editorial Juventud de Cataluña, les envió una carta en la que les aconsejaban que intentara trabajar en Inglaterra, ya que sus dibujos eran muy victorianos y allí gusta mucho ese tipo de ilustraciones.
Diez años después – ahora es Ángel quien continúa – la misma editorial, se mostró interesada por mis trabajos y me preguntó qué por qué no había intentado contactar con ellos antes. Los dos se ríen y la de Ángel es una risa franca y sin complejos.
La ilustración es más valorada en el mundo anglosajón. La verdad es que no tengo ni idea. A mí me gusta mucho el mundo inglés y sus cuentos.- Ángel me mira y le digo que hago esa aseveración porque creo que en España si obviamos a Ibáñez y a Mortadelo y Filemón, no se conocen ilustradores. Mamen nos dice que algo de verdad si que hay, ya que en Inglaterra hasta le escriben cartas y le reconocen por la calle, en cambio en España…- Puede que sí, que Mamen tenga razón. Porque hice unos dibujos de Mari de Anboto (mitología vasca) y han sido los ingleses quienes los han comercializado… incluso he tenido que firmar una edición de cien láminas numeradas.
Además en Londres, cuando se hizo la presentación del libro “Diary of a Victorian Mouse” tods se disfrazaron, incluso Mamen (se ríen), con trajes de época victoriana, escritores, agentes… todos.
Realmente es necesario el agente en el mundo de la ilustración. Yo tengo agente en Inglaterra y en Estados Unidos. Imagínate lo que sería tener que ir tu mismo a una ciudad como nueva York, con todas sus tiendas, sus costumbres y su complejidad a vender tu obra. Sería una locura, terminaría como Paco Martínez Soria en “La Ciudad No Es Para Mí”. Cualquier persona que se dedique a la creación, necesita un guía para que su obra esté presente en la sociedad. Pienso que es imposible que nadie pueda crear, vender, ofertar y distribuir su creación sin ayuda. En cuanto a la autoedición, ya que lo mencionas lo considero interesante para algún trabajo puntual y si no hay más remedio. Te lo repito, se necesita un guía.
La conversación muchas veces se desvía de nuestro asunto principal y toca diversos temas. Ángel es un apasionado de la naturaleza y los animales (sobre los que ha hecho diferentes dibujos), sobre todo de los gorilas y durante unos minutos conversamos sobre su hábitat, la caza furtiva y la similitud con los humanos.
Dibujantes hispanos. ¡Claro que hay! Y muy buenos, no sólo los anglosajones tienen buenos dibujantes, el mundo hispano también. En Argentina están Juan Giménez y Carlos Nine, un ilustrador magnífico que además hace escultura, pintura, cómics e incluso cine de animación; y en Filipinas Alex Niño, dibujante de cómics que en mi época joven, cuando hacía mis pinitos en la historieta me parecía maravilloso. Apareció en el primer número de la revista “1984”. De él se sabe muy poco y no concede entrevistas. Para mi gusto es el mejor, sin dudarlo. También hay que hablar de los españoles Carlos Giménez, Josep María Beá y Teo Puebla, que realmente son soberbios.
Entonces y durante un rato largo hablamos de las ventajas del anonimato y de las posibilidades que este ofrece; y que a lo largo de la historia ha habido músicos, poetas y escritores que han preferido mantenerse a la sombra para que el éxito de sus composiciones o sus noveleas no les impidiese llevar una vida normal. También hablamos de cómics y de los diferentes tipos de dibujos y Ángel, cuando le digo que hay dibujantes considerados excepcionales, pero cuyos trazos difuminados y borrosos hacen que me sea complicado seguir leyendo la historieta, sonríe y comenta que como en todos los ámbitos de la vida a unos nos gusta una cosa y a otros otra.
Calidad o negocio. Partamos de la base, nos dice, que no es incompatible la calidad y hacer un buen negocio de lo que se crea. Pues bien, a la hora de publicar o seleccionar que es lo que se va a publicar, el autor casi nunca tiene voz y voto en esa decisión. Generalmente el mercado obliga a las editoriales a publicar una serie de cosas u otras. Y muchas veces lo que se le pide al autor que dibuje, escriba o pinte es realmente mediocre pero en ese momento son las necesidades del mercado las que mandan. Y aunque no nos gusta, la mayoría de las veces tenemos que amoldarnos a las exigencias de la editorial de turno. Ojalá se consiga tener un mercado amplio en el que tengan cabida las historias y los dibujos de calidad.
Mamen asiente y dice que recuerda muchas veces que han tenido que presentar dibujos, que aunque no son los que les hubiese gustado hacer, la editorial manda.
Ética profesional. Mamen, metódica y analítica nos cuenta que en Inglaterra las editoriales, siempre tienen una cláusula en los contratos, por medio de la cual, el autor quedaría libre si ésta no cumple los plazos establecidos para la publicación de la obra.
Esto nos da pie para abrir una discusión sobre las posibilidades que tiene un desconocido o un autor novel. Ángel dice que por norma general las editoriales tienen poco respeto por el que está empezando; que ni se le ofrece lo mismo que a un autor consagrado, y que además, se le suele exigir mucho más. Es como si desconfiaran, prosigue, de la capacidad crítica que tiene un autor con su obra, sólo por estar empezando. No me parece justo. Yo sigo una máxima que aprendí de un amigo italiano: “soy el primer crítico conmigo mismo, si a mi no me gusta no lo publico”. Y esta máxima la sigo desde que empecé. Con la salvedad de que entonces me tenía que plegar mucho más a las exigencias de las editoriales.
Con Rania en Jordania. Mamen y Ángel sonríen. Les he preguntado cómo se enteraron de que Rania quería que él fuese el ilustrador del libro. Fue algo muy rápido, un día recibimos una llamada de teléfono en la que nos decían que si aceptaba el trabajo, tenía que coger un avión al día siguiente para Jordania. Ni me lo pensé.
Rania quería hacerle un homenaje a su suegro Hussein en forma de libro ilustrado (me muestra uno firmado por la propia reina), habían visto mis trabajos y decidieron que fuera yo. Mi experiencia en la corte fue excitante y estresante a la vez. Me dijeron que tenía dos semanas para hacer 12 dibujos, pero cuando llegué allí sólo tuve una semana para hacer 24 dibujos.
Me trataron increíblemente bien, incluso me ofrecieron viajes turísticos, pero que tuve que rechazar porque sino no acabo el trabajo.
Le pregunto por el grado de satisfacción que le produjo el trabajo y si puede ser la máxima aspiración de un autor. Se queda pensando durante unos segundos al cabo de los cuales me dice, ayudado por Mamen, que aunque la satisfacción personal y profesional fue increíble, también estuvo sometido a mucha presión y a los caprichos de cambio que se les ocurriera. No sé, concluye, esperaremos a otros trabajos…
Aprendizaje académico o autodidacta. Ángel tiene una formación autodidacta. Le pregunto sobre las bondades y carencias que tiene el aprendizaje en la universidad y me dice que el no se cambiaría por nadie que haya estudiado.
Puede que me perdiera muchas cosas por no haber ido a la universidad, pero eran otros tiempos y no todos teníamos la capacidad económica para estudiar. Además si te soy sincero, pienso que al no haber tenido a nadie que marcara mi camino mediante pautas de trabajo, mis creaciones son mucho más libres. No me amoldo a modismos ni a corrientes pictóricas.
Ahora bien, es mucho más duro. Tienen que tener mucho tesón y fuerza de voluntad para trabajar y aprender día a día. Mira, mi hijo está estudiando bellas artes (Mamen nos muestra alguno de sus trabajos) y sus formas y maneras son las que le enseñan, completamente diferentes a las mías. Y aunque supongo que con el tiempo tendrá su propio estilo, hoy sus obras están marcadas y dirigidas por las enseñanzas recibidas.
Inspiración o trabajo. ¿Es lo mismo, no? Mira yo no creo en la inspiración ni en las musas. Yo sólo creo en el trabajo y en la dedicación. Lo que no puedes hacer es sentarte a contemplar la pared hasta que algo divino te inspire. Tienes que trabajar, dibujar y a veces sufrir con los dibujos. Quizá sea un 90% de trabajo y un 10% de inspiración.
Proyectos. Cuando le hablo de los proyectos, tanto a largo como a corto plazo me dice que sobre eso sólo me puede decir una frase de John Lennon: “La vida es aquello que te ocurre mientras tu tienes otros planes”.
La conversación duró, quizá otra media hora más en la que se habló de los diferentes modelos de universidad, de la confianza en las editoriales, sobre el plagio (que él había sufrido en sus propias carnes), otra vez sobre naturaleza, sobre la fama y sobre otras muchas cosas, pero realmente me ha parecido que la frase es lo suficientemente explícita como para cerrar con ella esta conversación con un gran ilustrador, un gran conversador y un gran hombre.
