Carnaval de Serpientes
31-enero-2008Ahmed Oubali
Cuando aplastó con un golpe de palo la enorme cabeza del reptil, pensó que aquello era sólo un incidente aislado. Pero cuando extendió la mano para recoger el saco de patatas y volver a casa, vio horrorizado un grupo de otros reptiles acercarse y comprendió fugazmente que una larga pesadilla había empezado. No tuvo tiempo de retirar el brazo: dos ardientes y largos colmillos le perforaron las venas de la mano y otros dos colmillos se le hundieron en la pantorrilla izquierda, mientras que una tercera serpiente le atacó repetidas veces por la espalda. El dolor no tardó en aterrarle. Su estómago ardió como incandescente carbón y sintió el veneno corrosivo filtrarle en la corriente sanguínea y quemarle las venas del corazón. Su cara se contrajo de dolor y cayó al suelo, donde se quedó inmovilizado.

Prefacio
Esta semana se estrena entre nosotros un autor cuya biografía presenta una serie de novedades que, hasta el momento, no se habían dado en narrador.es; la primera de ellas es su procedencia, ya que es el primer Narrador africano con el que contamos. Su nombre es Ahmed Oubali y es de Marruecos, más concretamente de Tetuán. La segunda es su impresionante currículum y formación, relacionada toda ella con el mundo de las letras o, para ser más precisos, con el estudio y la investigación en torno al castellano.
Hace aproximadamente un año, más o menos por estas fechas, escribí un artículo en el que hablé, con la intención de promocionar y de darlo a conocer, del primer concurso de poesía para niños que convocaba la Diputación de Granada, porque consideré que la iniciativa era interesante e importante.
Ya les avisé hace siete días, en la entrada
Existen muy escasas ciudades en las que los distintos tipos de viajeros puedan deambular por ellas con absoluta tranquilidad, sin ser molestados por prejuicios de tipo alguno. Una de esas es Ámsterdam, aunque yo casi me atrevería a decir que resulta ser la única.
El pasado día 16 de diciembre se cumplían ciento cinco años del nacimiento, en Puerto de Santa María (Cádiz), de uno de los grandes escritores de la llamada Edad de Plata de la literatura española: Rafael Alberti (1902–1999).
En la misma línea, a pesar de abarcar un período de tiempo más corto (unos meses en lugar de veinte años), otro amigo, R., me habló de cierto libro inencontrable que había estado intentando localizar sin éxito, husmeando en librerías y catálogos en busca de una obra supuestamente excepcional que tenía muchas ganas de leer, y cómo, una tarde que paseaba por la ciudad, tomó un atajo a través de la Grand Central Station, subió la escalera que lleva a Vanderbilt Avenue, y descubrió a una joven apoyada en la baranda de mármol con un libro en la mano: el mismo libro que él había estado intentando localizar tan desesperadamente.
Esta semana tenemos la suerte de contar con un Narrador habitante en un lugar que él mismo llama el ‘Espejito del Cielo’. Este lugar se llama Chiquián y es un enclave ubicado en la sierra de Ancash, en el Perú.