El Aleteo de la Mariposa / La Abuela Rosario
EL AELETEO DE LA MARIPOSA
(La nostalgia desde el punto de vista del la Teoría del Caos)
Mención de honor en el concurso internacional Edit. Novelarte (Córdoba-Argentina) 2006. En Antología “Arte En Tres Tiempos”
Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.
Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden,
lo invisible se presenta inexorable.
Porque la nostalgia es perversa, parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde
las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
Entonces…
El poema es incipiente y el temido llanto asoma.
Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.
LA ABUELA ROSARIO
Crecí junto a ella, la abuela Rosario.
La vida nos trajo hacia tierras húmedas
rociadas, mojadas por gotas de plata.
Quedaron tan lejos los cañaverales,
las zambas, los ritos, pequeños lagartos.
Quedaron las tumbas, fantasmales gritos
de guerras patrióticas, de indígenas sabios.
Quedaban…quedaban…todas las raíces,
el trópico, la selva, los cerros
perfumes lejanos.
¿Qué trajo con ella la abuela Rosario?
Más que palabras evoco sus silencios
trágicos silencios, silencios de ausencias
y su mirada, tierra oscura de musgos,
doliente, sorprendida de ver horizontes.
Su olor a naranjos y su caramelo de menta
y el cigarrillo de chala que fumaba por semana.
Sus velas, sus santos, su fe inquebrantable.
En la gran cocina de la casa platense
ella esculpía, pintaba con sus manos mágicas
el aroma lujurioso, el sabor profundo, misterioso
de las antiguas, exquisitas comidas del Noroeste;
tanales, tortillas, locros, empanadas,
ají molido, cebolla de verdeo, ternura
y una niña quieta que heredó nostalgias,
mirando asombrada, como se amasaba
con las manos mágicas, repletas de historia
un destino errante.
Imágenes, largos cabellos canosos, peinetones.
Imágenes, arrugas morenas y el tiempo
abuela Rosario.
Está por nevar y no entiendo
ni al viento, ni a tu ausencia
ni a iconos olvidados de la infancia.
Narración: Ana María Manceda
Ilustración: Jesús Prieto
